Jesucristo es la gloria de los Salmos

Jesucristo es la gloria de los Salmos

Escrito el 06/05/2019
Iglesia Rey de Gloria


Lección 15

Los libros poéticos


 

Acercamiento a la lección:

Son aproximadamente veinte Salmos que presentan algún aspecto, ya sea de la vida, o de la obra del Señor Jesús.

Hay por ejemplo los salmos Tipológicos que en su mensaje presentan algún elemento que puede ser considerado como tipo de Cristo (34:20; 69:4,9).

Otros son considerados Tipológicos Proféticos en el sentido de que el salmista usa un cierto lenguaje para describir su experiencia presente pero que realmente apunta a algo más allá de su propia vida y que se vuelve una realidad histórica sólo en la vida del Señor Jesús (Salmo 22).

Luego encontramos aquellos Salmos que son Indirectamente Mesiánicos porque en su momento de composición hacen una referencia directa a algún rey, o a la Casa de David en general, pero de manera indirecta están prediciendo algún aspecto de la vida de Cristo (Salmos 2, 45, 72).

Y finalmente tenemos los Puramente Proféticos que se refieren solamente a Cristo sin usar ninguna figura o símbolo para predecir algún rasgo de su vida u obra (96, 97, 98, 99 y 110).

Todos estos Salmos, independientemente de la forma cómo hablan proféticamente de Cristo, todos juntos presentan proféticamente un cuadro completo de la persona y obra del Señor. Notamos en el conjunto de estos salmos cuando menos cuatro énfasis al predecir al Señor como el rey ungido, el Hijo de Dios, Dios mismo y el Siervo de Jehová.

El Salmo 2 representa a varios otros en su presentación del Señor como el Rey Ungido (Mesías). Cuando entendemos que el salmista está hablando detalladamente de la vida y obra del Señor Jesús, cuando menos 800 años antes de que se cumpliera lo que se predice, terminamos alabando a Dios por la gloria de su revelación profética.

El primero, y uno de los más grandes Salmos de estos mesiánicos es el Salmo 2. Se trata de uno de los salmos más sublimes. El salmo está escrito en forma de un gran poema dramático que contiene cuatro estrofas de tres versos cada una. La primera estrofa está escrita desde la perspectiva del salmista (quizá David). La segunda se enfoca desde la perspectiva de Dios Padre. En la tercera habla el Hijo, y la cuarta bien podría ser el testimonio del Espíritu Santo.

 

El bosquejo que se sugiere:

 

Primera estrofa: El Mesías y las naciones

de la tierra [vrs. 1 -3]

 

  • David es llevado al futuro, y en su visión ve grandes multitudes que se reúnen amotinadas, quizá en diferentes épocas. Es claro que los pueblos de diferentes naciones se están reuniendo para pensar cosas vanas. La idea que da la oración "...pensar cosas vanas..." es conspirar para rebelarse contra Dios y su Ungido. La palabra hebrea "Mássiah" es transliterada al arameo que habla Israel en los días de Cristo como "Mesías", y finalmente es traducida al griego como "Cristo". Todo el concepto se traduce al español como "el escogido, el investido por Dios, el ungido por Dios para gobernar la tierra". La asamblea se ha convocado para rebelarse contra Jehová y Jesucristo.

 

  • Esta profecía se cumplió parcialmente el día que los líderes de Israel se unieron a los romanos y crucificaron al Señor Jesús. Así lo entendió la iglesia (Hch. 4:27). Sin embargo, es claro que el cumplimiento total se dará en los tiempos finales cuando hombres y demonios se levantarán en una gran rebelión contra Dios y Su Cristo después de la Gran Tribulación que culminará en la gran batalla de Armagedón (Ap. 16:14,16). Pero cada vez que hay una reunión mundial, educacional, científica, política para solucionar algún problema sin tomar en cuenta lo que Dios ha establecido en su Palabra, las naciones se rebelan contra Dios y Jesucristo.

 

Segunda estrofa: La irrisión celestial

[vrs. 4-6]

 

  • La segunda estrofa empieza con una de las declaraciones más tristes en toda la revelación: "...el que mora en los cielos se reiráse burlará de ellos...". Cuando los hombres consultan juntos para destronar a Dios de su vida y rechazarlo, Dios no huye, ni se espanta. Se ríe con tristeza, porque, aunque el hombre rechace a Dios y a Cristo que es la Única solución que Dios ha provisto, Dios y Su Cristo siguen siendo Dios.

 

  • Después de mostrarnos los cielos donde Dios está sentado en su trono, la escena cambia. Dios se ríe, y luego habla, y finalmente turba aquellos que no quisieron conocer ni obedecer a Cristo, como lo establece 2ª. Tes. 1:8.

 

  • Cuando Dios termina de turbar a sus enemigos, su respuesta y solución seguirá firme en el Monte de Sión (Jerusalén como símbolo de la ciudad gobernada por Dios). Primero como un ofrecimiento de salvación Dios envió a su Ungido al mundo a morir por el pecado del hombre, y a darle salvación. Pero luego, en su Segunda Venida el Señor Jesús establecerá su trono en Jerusalén y desde allí gobernará al mundo por mil años (Zac. 9:9; 14:8-9; Is.2:3).

 

Tercera estrofa: El Hijo de Dios habla

[vrs. 7-9]

 

Aquí habla el Hijo de Dios, aquel que había sido ofrecido como sacrificio sobre el Monte de Sión, contra quien los dirigentes del mundo conspiraron, y cuyas cuerdas procurarían desatar generación tras generación.

  • Se revela como el Verbo de Dios ("Yo publicaré el decreto..."). El Padre hizo el decreto, el Hijo lo declaró. “A Dios nadie le vio jamás, el Unigénito Hijo que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer(Juan 1:18)

 

  • El decreto consiste en que Jesús es declarado Hijo de Dios con poder en el momento de su resurrección de entre los muertos (Ro. 1:4). Esta es una referencia a la resurrección, por tanto, el Hijo se revela en esta estrofa como el Salvador del mundo que da su vida en rescate, y luego sella su muerte redentora con su resurrección de entre los muertos.

 

  • Luego en los vrs. 8-9 el Hijo se revela como el Rey glorioso que establecerá su reino sobre la tierra y gobernará personalmente las naciones con firmeza, santidad y justicia durante el período Milenial que esperamos con gran expectación.

 

Cuarta estrofa: La Gran exhortación

[vrs. 10-12]

 

Los últimos tres versículos contienen una exhortación que se torna en invitación a volverse a Dios con todo y aceptar a Jesucristo su Hijo como la única opción de vida. Es claro que, si el Padre habló en la segunda estrofa, y el Hijo lo hizo en la tercera, el Espíritu Santo lo hace en la cuarta. Parte de su ministerio es convencer al mundo de pecado y glorificar al Hijo invitando al hombre a volverse a Cristo en arrepentimiento y fe (Juan 16:8). La invitación es triple:

  • Reyes y jueces de la tierra vuélvanse a Dios.
  • Pueblos de la tierra volveos a Dios.
  • Reyes, jueces y pueblos de la tierra, la solución está en Cristo, y no hay esperanza fuera de Él. Él es el Salvador ahora, pero vendrá el tiempo cuando será demasiado tarde. Jesucristo se levantará como Juez, y su ira será derramada. Por tanto, honrad al Hijo mientras es tiempo.

 

 

Conclusión/Aplicación: El Salmo concluye con hermosa invitación evangelística:

"Bienaventurados todos los que en Él confían". A través de los siglos, reyes, jueces, intelectuales, gente sencilla, campesinos han respondido a esta invitación del Espíritu Santo que glorifica a Cristo y han recibido salvación en el acto. La promesa e invitación sigue en pie.