Lumbrera a mi camino es tu palabra

Lumbrera a mi camino es tu palabra

Escrito el 03/05/2019
Iglesia Rey de Gloria


Lección 12 

Libros poéticos


 

Acercamiento a la lección:

En la lección anterior enfocamos lo que la Palabra de Dios dice de sí misma por medio de los títulos bajo los cuales se describe. Sabemos que, aunque la lista de títulos usados por el Espíritu para referirse a la revelación de Dios son sinónimos de Palabra de Dios, cada título nos revela una dimensión o aspecto diferente de esa realidad que es la Palabra de Dios. De esta manera, el Espíritu nos prepara para apreciar lo que la revelación de Dios es también por el impacto transformador que ejerce sobre todo aquel que la recibe; y por las demandas que como revelación de la voluntad de Dios le establece al hombre para su provecho y bendición.

Abordamos ahora el glorioso mensaje de este salmo desde la perspectiva de lo que la Palabra es por la relación vital que en forma natural se da con el creyente, por el efecto que logra en su vida, y por las demandas de vida que le pone delante como camino.

 

 

Bosquejo que se sugiere:

 

Lo que la biblia es por la relación vital que el creyente desarrolla con ella

 

 

 

 

 

  • La Palabra de Dios es agua que limpia (v. 9). Toda la estrofa (vrs.9-16) habla de la victoria sobre el pecado. La Palabra es la vida y la mente de Dios. Cuando el ser humano se reconcilia con Dios, el Espíritu Santo pone en su interior la mente y la vida de Dios; y de esta manera la vida reconciliada con Dios se purifica de la perversión, corrupción y suciedad del pecado (Hay que leer Juan 15:3 y Efesios 5:25-27).

 

  • Es el Consejo diario de Dios por lo que guía nuestra vida (vrs. 17-24). La condición para que esto sea así es el quebrantamiento permanente del alma (v, 20).

 

  • Es el Camino de Dios (vrs. 25-40). La Biblia es la forma de vivir nuestra vida diaria que aquí se caracteriza por ser el camino de vida (v.25), el camino de la voluntad de Dios), el camino de las maravillas de Dios (v.27), el camino de la verdad (vr.30), y el camino del corazón ensanchado (vr. 32). Y el camino del avivamiento (vr. 37 y 40).

 

  • Es arma letal contra el enemigo de nuestra alma (vrs. 41-48). Notemos en el párrafo la extraordinaria función de la Palabra de Dios en nuestros conflictos con el enemigo: Su Palabra será la respuesta al que procura nuestra vergüenza, ella debe permanecer en nuestra boca todo el tiempo, la debemos obedecer, nos hará andar en libertad, será nuestra conversación con los grandes de la tierra (reyes), y echaremos mano de ella en todo momento. No olvidemos que el Señor Jesús en el desierto de la tentación hizo pedazos al Diablo declarándole la bendita Palabra de Dios.

 

  • Es el Consuelo de Dios en medio de la aflicción (vrs. 49-56). Cuando entendemos que la Palabra de Dios es su pacto con nosotros, y que, por tanto, sus promesas son para siempre fieles y verdaderas, confiamos totalmente en que, de la manera en que Dios nos sostuvo y nos sacó adelante en el pasado, así lo hará en el presente y hasta la eternidad. Entonces, en la noche de nuestra angustia nos acordarnos de su Nombre (vr.55), y sus estatutos se vuelven cánticos en nuestro corazón (v. 54).

 

  • Es la Sabiduría y la Inteligencia de Dios para vivir la vida diaria (vrs. 97-105). Si creemos la Palabra y la integramos a nuestro diario vivir (vr. 97), tenemos en esta estrofa la promesa de Dios en forma de testimonio de que seremos sabios y entendidos en todo lo que hagamos aquí sobre la tierra. Tomaremos ventaja sobre nuestros enemigos al ser más sabios e inteligentes que ellos, Sobrepasaremos en sabiduría a nuestros maestros en la escuela, porque ellos no temieron a Dios y nosotros sí. Más que los viejos entenderemos porque nos hemos sometido a su Palabra. Su Palabra será siempre lámpara y lumbrera a nuestro camino, de tal manera que veremos los peligros y los evitaremos, y nuestro pie no dará al resbaladero.

 

  • Es el Avivamiento de Dios en nuestro corazón (vrs. 153-160). En medio de la persecución de todo lo que se opone a Dios y sus caminos (vrs. 153-154) el ser humano reconoce la necesidad de la vida de Dios en él, y clama a Dios con hambre y sed, y Dios lo alimenta y le da vida con Su Palabra. La Palabra es avivamiento de Dios en medio de la aflicción para sobreponerse a la necesidad (vr. 154). Es vuelta a la vida de Dios, y experimentación de su justicia y de su misericordia (vrs. 156, 159). Es vivificación integral.

 

 

Lo que la biblia  demanda a manera de camino de vida para nosotros

 

  • Ámala (vrs. 97,159), Amar a Dios es amar su Palabra porque es la revelación de su Ser a nosotros.

 

  • Estúdiala (vrs. 7, 12, 18, 26-27). Cuando menos 12 veces el salmista clama en este himno: "Señor, enséñame". El cristiano que diariamente estudia la Palabra será bendecido por Dios.

 

  • Memorízala (v. 11). "El mejor libro, en el mejor lugar, para el mejor propósito" es la forma en la que Campbell Morgan (el famoso predicador inglés de principios del siglo pasado) explicaba el v, 11. Todos debemos memorizar la Escritura, por tres razones, cuando menos: Primero, porque Cristo lo hizo (Mt.4:1-11). Segundo, porque sana y vigoriza nuestra mente. Tercero, porque es la forma más efectiva de tenerla disponible en la vida diaria.

 

  • Medítala (vrs. 15, 23, 48, 78, 97, 99, 148). La meditación es para el alma lo que la digestión es para el cuerpo. Meditar es darle vueltas a la Palabra      en nuestra mente y corazón,

 

  • Créela (v. 42). El cielo y la tierra pasarán, pero la Palabra de Dios permanece para siempre porque es la revelación del Ser de Dios al ser humano. No basta con conocerla, hay que creerla, y creerla significa aplicarla a nuestra vida.

 

  • Obedécela (vrs. 1-8). Creer la Palabra y obedecerla van juntos, pero en orden. Primero viene la fe que empieza por el convencimiento intelectual (creer), y luego, invariablemente se convierte en conducta, en acción. Creer la Palabra forzosamente tiene que convertirse en obediencia. Esta debe ser la diferencia entre nosotros y el Diablo en lo que a la Palabra tiene que ver. El Diablo la conoce y cree que es la Palabra de Dios, pero no es capaz de someterse a ella. Nosotros sí estamos equipados para conocerla, creerla y obedecerla.

 

  • Anúnciala (vrs. 13, 26). Será siempre natural, para el salmista lo es, que cuando comenzamos a someternos a la Palabra en todo, viene como resultado espontáneo el querer compartirla con los demás, no por deber, sino por rebosamiento de estar viviendo la vida de Dios que llena de alegría y gozo. Dios nos ayude.

 

Conclusión