Cuando le fallamos al Señor

Cuando le fallamos al Señor

Escrito el 11/04/2019
Iglesia Rey de Gloria


Lección 5

Los libros poéticos


 

Acercamiento a la lección:

El Salmo 51 pertenece al Segundo Libro. Ha sido reconocido a través de la historia del pueblo de Dios como el salmo de arrepentimiento por excelencia en todo el salterio, y usado por miles de seres humanos como guía para confesar su pecado, recibir perdón y ser restaurados en la presencia de Dios.

Tradicionalmente se ha aceptado que este salmo representa la situación triste de desintegración moral de David y la cadena de pecados que cometió como consecuencia de su acto de adulterio con Betsabé.

Cada uno de sus pecados le fue enredando, hasta que quedó totalmente atrapado.

David fue un hombre especialmente amado y usado por Dios para guiar a su pueblo, no sólo en la batalla sino también en la adoración (2º Sam. 5:1,2).

Trasfondo Histórico: El trasfondo histórico de este salmo está ubicado en la historia de David, Betsabé y Urías (2º. Sam. 11:1-12:15) No se explica porque David decidió quedarse en su casa cuando su lugar estaba junto a las tropas de Israel.

Al parecer esta batalla fue en la época de verano cuando los reyes acostumbraban a ir a las guerras. Al quedarse el rey en su casa, estando en la terraza del palacio, vio desde allí a una mujer que se estaba bañando, se trataba de Betsabé la mujer de Urías quién fue considerado entre los treinta valientes de David.

David envió a preguntar quién era ella, y le dijeron que se trataba de la mujer de Urías. No obstante, esto el rey mando traer a la mujer para dormir con ella, quedando Betsabé embarazada.

Al saber que Betsabé estaba embarazada, David pensó en un plan para engañar a Urías.

Intentado David que el soldado pensara que el hijo era suyo mando traer a Urías del campo de batalla para que durmiera con su mujer, al fallar el plan de David debido a la fidelidad de su vasallo, entonces dio la orden a Job el general de las tropas para poner al heteo al frente de la batalla y dejarlo morir cuando arreciará el combate. Así se consumó el plan del rey David.

Dios sin embargo nunca dejaría que los pecados de David quedaran ocultos, por lo que envió al profeta Natán a declarar el castigo sobre David.

El salmo es una oración del arrepentimiento de David y nos enseña los diferentes aspectos del mismo:

 

Bosquejo De La Lección:

 

El Reconocimiento Y La Confesión Del Pecado [Vr. 1-6]

 

Es muy interesante la serie de tres elementos que componen este primer paso hacia el perdón y la restauración:

  • Cuando hay verdadero arrepentimiento en el corazón, todo empieza con una profunda convicción de que no se merece el perdón, y por tanto, sólo en la misericordia de Dios hay esperanza. Por eso David sé acerca a Dios apelando a su piedad y su misericordia.

 

  • Enseguida se da la debida dimensión a la ofensa que con nuestro pecado hemos hecho a Dios.

 

  • El tercer elemento es la confesión del pecado, y esto tiene que ver con el reconocimiento de la presencia del pecado en todas las dimensiones de la vida, y en todas las relaciones que la vida humana sostiene:
  • En el corazón arrepentido hay una sensibilidad hacia la presencia del pecado como algo que estorba y oculta el rostro de Dios

(“…mi pecado está siempre delante de mí...", v.3).

 

 

  • El pecado es siempre primero una ofensa contra Dios, y ya después contra el prójimo o contra uno mismo. Pero es primero un ataque a la santidad de Dios

 

  • El pecado está presente en la naturaleza humana desde el momento de la concepción (v.5).

 

 

La Necesidad De Que El Pecado Sea Quitado De Nuestra Vida (Vrs. 7-9)

 

  • El corazón arrepentido se siente sucio, y no puede vivir así, se necesita experimentar la limpieza, y sólo Dios lo puede limpiar. El hisopo era una hierba que se usaba en el ritual de la purificación con la que se rociaba la sangre del sacrificio sobre el altar; y se usa en todas las ceremonias de purificación en las que se acostumbraba la sangre o el agua. La petición específica de David aquí es que Dios aplique sobre su vida la acción purificadora del sacrificio de expiación, a fin de que su pecado desaparezca de en medio.

 

  • Lo que David está suplicando a Dios es el perdón. Cuando Dios perdona el pecado, Dios remueve o quita para siempre el pecado de en medio para que no estorbe la relación.
  • El perdón restaura la relación con Dios, y el gozo de la salvación regresa al corazón del ser humano arrepentido.

 

La Necesidad De Experimentar Un Cambio De Corazón (Vrs. 10-14)

  • El genuino arrepentimiento conlleva el deseo ferviente de cambiar porque se ha generado en alma del pecador una repugnancia hacia el pecado. Volver a pecar deja de ser natural para aquel que se vuelve a Dios en genuino arrepentimiento. Jamás volverá a pecar como estilo de vida. A partir de este momento, el pecado producirá un profundo dolor en el corazón de aquel que se ha arrepentido y reconciliado con Dios; y ya no podrá vivir con su pecado.

 

  • Cuando Dios perdona al hombre arrepentido, Dios cambia su corazón. El milagro que el Espíritu Santo lleva a cabo en el corazón del individuo se llama regeneración, nuevo nacimiento o renovación interior, El viejo hombre muere, y un hombre nuevo nace para agradar a Dios.

 

 

La Necesidad De Volcar El Corazón En Alabanza A Dios (Vrs. 15-19)

  • Cuando Dios perdona, restaura y regenera, el corazón humano por naturaleza quiere alabar y adorar a Dios. La verdadera alabanza y adoración nacen en el corazón contrito y humillado que ha experimentado el perdón, la restauración y cambio del hombre interior.

 

  • Sobre esta base afirmamos que la alabanza y adoración es primero actitud o inclinación del corazón hacia Dios, y sólo entonces, esa actitud se expresa por medio del acto litúrgico que es la música, el canto, la poesía y las expresiones retóricas de reconocimiento, exaltación y adoración a Dios.

 

AMÉN.