La Sanidad del Leproso Habla de Restauración Integral

La Sanidad del Leproso habla de Restauración Integral



Lección 4

El ministerio de Sanidad del Señor Jesús

Pasaje Sinóptico Básico: Mt. 8:1-4; Mr.1:40-45 y Lc.5:12-16


Un acercamiento a la lección: 

La sanidad de la lepra, realizada por Cristo en Israel, lleva en si un significado muy profundo de lo que es Él y lo que es su salvación. La lepra en Israel era mucho más que una enfermedad mortal. En la mentalidad judía representaba condenación a una vida de separación de Dios, de la sociedad, de la familia y de su propia dignidad. El libro de Levítico en sus capítulos 13 y 14 legaliza e institucionaliza el significado de la lepra en Israel.

El significado de la lepra y la mentalidad hacia ella en los días de Cristo es la misma que en Levítico. Con la única excepción que al establecerse Israel en la tierra heredada, desapareció el campamento y a los leprosos se les permitió vivir donde ellos quisieran (excepto en Jerusalén o en ciudades amuralladas) con tal que vivieran aislados del resto de la gente sana. En los días del Señor aún se les permitía asistir a las sinagogas, siempre y cuando la sinagoga contara con un lugar aislado especialmente para ellos. Por lo que los leprosos seguían siendo una clase de gente desechada, desahuciada, abandonada que sufría la terrible angustia de la condenación a una vida subhumana de aislamiento y desesperanza.

El hecho de que Cristo sana a los leprosos y la forma en la que los sana es un acto inmenso de revelación de parte de Dios en el que nos manifiesta su naturaleza siempre compasiva que hace que la liturgia sea solo un instrumento suyo y no Él un instrumento de la liturgia; la liturgia al servicio de Dios y no Dios al servicio de la liturgia. Al mismo tiempo nos revela que su salvación toca y restaura al hombre en su totalidad.

La lección: 

1 - La inmensa necesidad del leproso:

La lepra era una enfermedad mortal e incurable por medios naturales o humanos. Un proverbio rabino decía: 

“Curar la lepra es tan difícil como resucitar a un muerto".

El judío estaba consciente que solo Dios podía salvar a un leproso de la muerte.

La lepra aislaba permanentemente al leproso de Dios, de la sociedad, de su familia y de su propio sentido de dignidad, de pertenencia y de valor.

La lepra era contagiosa y por lo tanto hacia inmundo al enfermo y a todo aquél o aquello que entraba en contacto con él.

El leproso estaba obligado por ley a anunciar por dondequiera que fuera su miseria y desesperanza (¡"inmundo, inmundo" ! ) .

Por todo lo anterior, la lepra pase a representar, simbolizar el pecado.

2. La fe sencilla del leproso:

Es muy importante, en este punto, notar y reflexionar los elementos que constituyen la fe del leproso.

¿Podríamos formular una definición de fe genuina sobre la base de la conducta de este leproso?

¡Claro que sí! Es nuestra obligación hacerlo.

  • Vino a Jesús.
  • Se quebrantó, se humilló delante de Cristo reconociendo su indignidad. Lucas agrega que:

"se postró con su rostro en tierra. . . "

  • Se sometió a la voluntad del Señor Jesús

"Si quieres...".

Que tremenda diferencia en la actitud de este hombre con aquella que vemos en los maestros de "La Confesión Positiva" que creen que pueden ordenarle al Señor sus demandas personales.

  • Le manifestó al Señor su convicción: 

"yo sé que puedes..."

  • Finalmente le presento, con toda humildad y convicción, su petición:

"Si quieres, puedes limpiarme"

¡Que hermosa y sencilla es la fe! No consiste en fórmulas metafísicas ni en un intenso auto convencimiento. La fe es una acción sencilla de quebrantamiento, sometimiento, confianza y entrega a la voluntad y promesa de Dios. 

3. La inmensa acción sanadora del Señor Jesús:

Es importantísimo que notemos que en este caso Cristo responde a una mecánica diferente de fe. Aquí no hay intercesores. Aquí el necesitado viene directamente a Él y le pide que lo sane y el Señor responde a la expresión sencilla y diferente de la fe del leproso.

El Señor tuvo misericordia del leproso y lo sanó. Es por misericordia que Dios responde.

La forma en la que lo sana habla del gran amor de Cristo y su inmensa compasión. Los tres sinópticos dicen que:

"...extendió la mano y le tocó..."

La ley ceremonial levítica establecía que si alguien tocaba a un leproso se contaminaba y era inmundo por cierto tiempo. Además, la condición física de un leproso no era algo que invitara a estar cerca de él y mucho menos tocarle. El amor y la compasión de Cristo pasan por alto estas cosas y se acerca y le toca.

¡Oh Amor de Dios... Inmenso Amor!

Notemos que el Señor vuelve a tocar al enfermo para sanarlo. Como en el caso anterior.

Al sanar Cristo a un leproso, Dios nos está diciendo:

  • Que para El no existen enfermedades incurables. Él puede sanar todo, absolutamente todo.
  • Que de la manera en la que se interesa por la salud y restauración espiritual, se interesa por el aspecto físico de aquél que viene a Él.
  • Que al sanar a un leproso, no solo está restaurando el aspecto físico, está restaurando todo el ser del hombre su relación con Dios, con la sociedad, con su familia, consigo mismo y con el entorno en general. Esta es la genuina sanidad de Dios. Usa el aspecto físico para llegar a la totalidad del hombre. La sanidad de Dios no se concreta a lo físico, busca y va tras el alma y el espíritu del hombre. En esto difiere la sanidad de Dios de aquellas que no son de Dios.