Mejor Es Tu Misericordia

Mejor Es Tu Misericordia

Escrito el 15/04/2020
Iglesia Rey de Gloria

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Porque mejor es tu misericordia que la vida;

Mis labios te alabarán

Lectura del día: (Salmo 63)

Ante la necesidad del ser humano, se extiende la Gran Misericordia de Dios; es tan necesaria en nuestra vida que el Espíritu Santo nos lleva a la reflexión del salmista; “Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré”. David nos sumerge en este maravilloso pensamiento que surge del corazón afligido y angustiado, pero que se refugia bajo las alas de Dios.

Cuando examinamos este salmo, nos damos cuenta de que a pesar del sufrimiento y del sentimiento humano abatido por las circunstancias que le rodean, Dios es la fuente que sacia el alma cansada. Nos debe hacer sentido la lectura de este precioso salmo porque nos damos cuenta es mayor el consuelo del Señor que nos da refugio, misericordia. Anhelemos esa misma experiencia de cobijo en las manos de Dios.

El salmista despierta en nosotros esa gran necesidad en la que se incluyen todos los sentidos del ser humano reconciliado con Dios, así que, al acercarnos al Señor para una comunión integral, ese tipo de comunión agrada al Señor porque se cumple el primer y más grande mandamiento “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Lc.10:27)

David pone a disposición de Dios el alma, los ojos, la boca, las manos, etc. Cuando hacemos esto cobra sentido nuestra comunión con Dios, porque así podemos reconocer que su Misericordia es mejor que la vida, por lo tanto, decide alabarlo con manos levantadas, con todo el corazón, mente, alma y fuerzas.

Hemos de reconocer este día que Dios es digno de recibir nuestra alabanza porque nuestra vida depende todos los días de su Misericordia, por eso, es mejor su Misericordia que la vida.

Pero además existe el deseo de testificar que es Dios el que nos ha sostenido, al grado que podemos decir; “Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido”   

Adoremos al Señor en los días soledad y angustia, como en los días de regocijo, con la experiencia visible de su presencia igual que en santuario.

 

AMÉN