La Riqueza Verdadera

La Riqueza Verdadera

Escrito el 22/10/2019
Iglesia Rey de Gloria

1

Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.

Texto Bíblico: (Salmo 37:1-7)

Este salmo describe detalladamente la bendición eterna de Dios en la vida del ser humano reconciliado, porque la bendición de Dios es como dice el libro de los proverbios; “La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella” (10:22). Pero creo que a menudo no reflexionamos en este principio divino porque con frecuencia nos dejamos asfixiar por los afanes de la vida y nos vence la impaciencia. Sin embargo, preocuparnos demasiado por los resultados de la vida y por la prosperidad de los injustos no nos da paz, y esto es atentar contra la Palabra del Señor, es dejar de creer en la fidelidad y la provisión divina, y eso se llama “afán” y llegamos a una situación de ansiedad. Pero este salmo nos hace reflexionar en la bondad infinita y eterna de Dios para nosotros.

Cuando leemos con atención esta porción de la Palabra de Dios aprendemos la eternidad de la que disfrutan los justos en por lo menos tres aspectos: confiar en Dios, deleitarse en Él y descansar en él de nuestras cargas cotidianas.

Quizá al plantear esto nos preguntamos; ¿Cómo puedo confiar y deleitarme en Dios cuando estoy pasando por una crisis?

David tenía muy claro estos aspectos de la vida, se habían convertido en algo difícil de superar, pero de manera extraordinaria Dios se manifestó a sus necesidades una y otra vez, así lo reconoce en el versículo 25 “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado...”  Mientras el pasaba aflicciones, hambre, pobreza, persecución y angustias, siempre experimentó la presencia extraordinaria de Dios, por eso exaltó a Dios en lugar de compadecerse así mismo. Es por lo que en los momentos difíciles de nuestra vida así debería de ser y no estar pensando que Dios nos ha abandonado, o pensar solo en nuestro problema, entonces podemos aprender de este hermoso salmo del rey David.   

El contexto Temático: Podríamos tomar como contexto de este salmo la palabra de Isaías 40, “Dios arrasará la vida de los malos”, pero los justos esperan la gloriosa venida del Rey Mesías que los pastoreará para siempre y los apacentará. “Da voces…Que toda carne es hierba y toda su gloria como flor del campo…Sécase la hierba marchitase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”. Pero el salmista invita a los justos a confiar en Dios y esperar en Él.

Tres Consideraciones Al Salmo:

Confiar En Dios Añade A La Vida Riqueza Integral

Ò El afán no enriquece la vida; “¿Que provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? (Ecl. 1:3), el escritor reconoce que las generaciones pasan de una a otra, y la vida del ser humano se extingue y se consume, sin embargo, nunca sabe donde terminara el afán de todos sus años de trabajo, y que Dios es fiel, puesto que el sol sale para justos e injustos, y se vuelve a poner, y así ocurre con toda la naturaleza, “nada hay nuevo debajo del sol”. Por eso el afán y la ansiedad atentan contra el principio divino de que Dios nos sostiene y es la forma en que él quiere enriquecer nuestra vida, solo nos pide que confiemos en él, porque el es Dios y siempre será fiel, nunca nos fallará.

Ò “…Confía en Jehová y has el bien…” En concreto nos invita a hacer lo correcto, confiar en él quiere decir depositar en él nuestras necesidades, nuestras peticiones, nuestras cargas, él quiere darnos el descanso de su riqueza eterna, y convertir nuestra debilidad en fortaleza. Hay que hacer el bien partiendo de la certeza de la fe en su Palabra, no se trata de hacer bien por nuestras buenas obras, sino más bien el bien que se traduce como bondad y compasión de Dios hacia el necesitado, llevar las buenas nuevas al que pasa por tinieblas como portadores de la palabra eterna. Salir del pozo de la desesperación es accionar haciendo la voluntad de las buenas nuevas de salvación; porque Dios se hará cargo de nuestras necesidades y esto no se logra hacer sino en base a la confianza en el Dios todo poderoso, “Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve sino que permanece para siempre” AMÉN.

Ò “Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad”. La promesa que Dios da a los que confían es maravillosa, esta promesa hacía creer a los judíos devotos en la justicia y la recompensa de Dios acerca de la tierra eterna que iban a heredar, por lo tanto, hay que vivir el momento y la circunstancia con un espíritu de contentamiento y mansedumbre porque Dios esta dando riqueza integral a sus vidas por dos razones; la primera, es que Dios es fiel y cumplirá su palabra hasta el final, y mientras los justos habiten en esta tierra con gozo ya están disfrutando la riqueza del alma que no se agota, ya están bebiendo del agua viva que salta para vida eterna, ya están sembrando el fruto de la fe en sus generaciones, y ese gozo no es afán y no será perdido; “Bienaventurados los mansos, porque ellos heredaran la tierra” Esa tierra nueva y cielos nuevos serán la morada eterna para ellos. La segunda razón; es porque al vivir con mansedumbre y contentamiento, el hombre esta haciendo lo que debe “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. (Mt. 11:28)

 

Deleitarse En Dios Es Alegrarse Completamente En Él

Y     “Deléitate asimismo en Jehová” El deleite trae amistad con Dios a nuestra alma. Deleitarse es alegrarse, gozarse en la gran presencia de Dios. La amistad con Dios tiene un valor incalculable; cuando cultivamos esa amistad logramos valorar lo que significa haberle conocido como Dios, como amigo, como Padre y solo así nos gozamos en su presencia, es cuando en el alma decidimos y escogemos la mejor porción para la vida “Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor: No hay para mí bien fuera de ti” (Sal. 16:2)  Tanto se deleitaba David en Dios, que en este salmo lo compara poéticamente con la división de la tierra que hizo Josué y la repartió entre las doce tribus de Israel y así lo describe en el citado salmo “Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa” para luego decir tu sustentas mi suerte, donde suerte es como la porción de tierra. Así es el alma que se goza y deleita en Dios.

Y     “Y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Cuando nos deleitamos en Dios y mantenemos un espíritu constante de gozo, el Espíritu Santo aviva y fortalece nuestra fe para esperar la respuesta de Dios a nuestras peticiones. A Dios le agrada que sigamos pidiendo, buscando y llamando a su puerta porque al final de nuestra constancia de gozo el Señor nos contestara. “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. (Mt. 7:7). Lucas también habla de otra manera de recibir, y es dando con gozo, “Dad y se os dará, medida buena y apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo…” (Lc. 6:38) Y es que cuando nos deleitamos en Dios damos generosamente a los demás.

 

Descansar En Dios Es Otra Bendición De Nuestra Confianza

Y     “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”. Esta recomendación quiere decir “afirma tus pensamientos” basados en la fe y el deleite en Dios y en su Palabra, ahora el salmista concluye con esta bella imagen poética de encomendar, que ilustra la imagen de un camello que al llegar cansado del desierto se inclina sobre las patas hacia su amo y deja caer su carga para descansar, así debemos llegar delante de la presencia del Señor, dejando rodar la carga, entonces el hará dos cosas:

Y     “Exhibirá tu justicia como la luz.” Dios expondrá con gozo nuestra justicia en Él tan claramente para nuestra mente como la luz del día.

Y     “y tú derecho como el mediodía” Como dijera a Job uno de sus amigos en un discurso de arrepentimiento “La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será como la mañana” (Job. 11:17). Así brillará la vida del justo como el mediodía.

Amén.