La participación del esposo en la restauración familiar

La participación del esposo en la restauración familiar


Estudio 6

Discipulado familiar

Texto base: Lc. 22:24-27; Mr. 9:35; Dt. 6:6-9; Ef. 4:25-32; 5; 21-31; 6:4


Acercamiento Al Tema

En el plan total de Dios para la familia, el padre juega un papel determinante. Al mismo tiempo, el padre o esposo es el punto de partida en el proceso de restauración. En la encuesta que el Hno. Josh McDowell hace en su libro The dad difference (El factor padre) pp. 10-13, nos comparte algunos datos impactantes:

1.        La ausencia del padre en el hogar es un factor que contribuye a la delincuencia aún más que la pobreza

2.       La presencia y conversación del padre con los hijos estimula significativamente a los niños a destacar académicamente en la escuela.

3.       La falta de una relación íntima y saludable con el padre lleva a padecimientos coronarios, tumores malignos, trastornos mentales y tendencia al suicidio.

4.       Las relaciones sexuales premaritales son 60% más frecuentes entre muchachas que crecieron en hogares sin papá.

Nosotros enfocamos este tema desde la perspectiva de nuestra necesidad específica. Como Iglesia somos parte de una sociedad que desde su fundación en el mestizaje se ha caracterizado por el padre ausente del timón espiritual, moral y emocional de su familia. Desde nuestra infancia nos persiguen esas eternas imágenes de madres solteras luchando y sufriendo por criar a sus hijos. Imágenes que no se borran porque fuimos parte de ellas o porque existieron demasiado cerca de nosotros.

La violencia de la conquista española dio a luz el mestizaje bajo el signo de la madre soltera abandonada y del desheredado hijo sin padre. Como consecuencia, la crianza de los hijos quedó en manos de la madre soltera, quien obligadamente se convierte en depositaría pasiva de los valores espirituales y morales de la cultura. Depósito que a través del tiempo le ha ido dando una función de eje en torno del cual gira la vida familiar. Y así, una cosa sigue a la otra: el abandono original genera la aberración del padre ausente, y el padre ausente a su vez es la ocasión del matriarcado. Y aunque el matriarcado será enfocado detalladamente más adelante, aquí lo mencionamos como parte del problema y de la necesidad grande que tenemos de que el padre o esposo en nuestra comunidad espiritual asuma su responsabilidad como elemento esencial del proceso de restauración de su familia.

Dios Hace Al Varón Cabeza De Su Hogar

(Ef.5:22-23)

o   El hecho de que el varón haya sido creado primero ya pone sobre sus hombros la responsabilidad de su esposa, y por supuesto, la primera responsabilidad de sus hijos. En 1ª. Tm. 2:13 Pablo entiende que este orden de creación hace al hombre primer responsable en el matrimonio, y si en el matrimonio, entonces también de toda su familia.

o   En Gn.2:16-17 al varón se le entrega primero la responsabilidad de escuchar la Palabra de Dios y obedecerla. Cuando en Gn.3, la mujer desobedece esa Palabra e involucra a su esposo en su desobediencia, Dios no ve a ese esposo como víctima, sino que lo hace responsable de aquella Palabra que se le encomendó a él primero. Prueba de ello es que las consecuencias del pecado de la mujer se consignan en un sólo versículo (3:16), y las del pecado del hombre ocupan cuatro versículos (3:17- 20). Todo esto es para enfatizar la carga espiritual del liderazgo del varón. Él es el primer responsable de que la creación se someta a la justicia de Dios porque él la representa en su sometimiento, o en su rebelión. Y si el hombre es hecho responsable de la creación de esta manera, cuánto más no será de su propia familia.

o   En Ef.5:23 Dios designa explícitamente al varón cabeza de su familia en un contexto en el que se está hablando de la unidad y de la misión del cuerpo de Cristo que es la iglesia. Esto es muy significativo porque implica que el cumplimiento de la función del varón como cabeza de su familia es parte de la misión de la iglesia aquí sobre la tierra.

El Significado Bíblico De La Función De Ser Cabeza

o   En nuestro contexto cultural, el concepto “Cabeza" lleva el sentido de rango, jerarquía, poder, dominio y mando. Desde esta perspectiva ser cabeza implica ser libre y soberano para mandar y ser obedecido. Efesios 5:23 ha sido tradicionalmente entendido a la luz de este enfoque cultural contemporáneo, y el hombre que ha sido formado a la sombra del abandono, machismo y matriarcado encuentra apoyo en este pasaje para tratar a la esposa como un objeto que se usa y se carga con la responsabilidad de la crianza de los hijos.

o   Sin embargo, la Biblia no se interpreta de esa manera. La primera regla de interpretación demanda que nos acerquemos a cualquier unidad de pensamiento bíblico desde la perspectiva del autor sagrado para oírlo y entenderlo en sus propias circunstancias, y nunca desde nuestro propio punto de vista contemporáneo. Cuando nos acercamos adecuadamente a la enseñanza del Nuevo Testamento respecto a lo que significa bíblicamente ser cabeza, descubrimos un principio transformador que desafía la actitud tradicional hacia el matrimonio y la familia:

a.       Primero tenemos la enseñanza clara y contundente del Señor Jesús en Lucas 22:24-27, cuando enseña a sus discípulos lo que en su reino y en su iglesia significa dirigir y ser líder. Su enseñanza se da en el contexto de una discusión acalorada entre los apóstoles en la que se disputan quién sería el primero en jerarquía en el reino de Cristo. Es bien evidente que los apóstoles son movidos por el sistema de valores de este mundo, donde, como el Señor mismo lo apunta, ser cabeza significa dos cosas: enseñorearse de aquellos sobre los que se ejerce autoridad, y hacerse servir. Pero contra ese concepto de liderazgo, el Señor levanta el suyo propio cuando dice: '.

"…mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve...

Con estas palabras, y por el contexto en el que las dice, el Señor establece un principio que viene a revolucionar el concepto que el mundo tiene de liderazgo. Para el Señor Jesús, ser cabeza no significa rango, jerarquía, dominio y mando. En Cristo ser cabeza es ser servidor, porque en El, ser líder es servir. La grandeza reside en el servicio. El que quiere ser grande ante Dios, tiene que ser un gran servidor de los demás. En la medida en la que se es eficaz en el servicio a los demás, se es grande en el reino de los cielos. Jesús concluye su enseñanza ilustrando el principio con su ejemplo. Él es el Mayor de todos, el Jefe, el Señor, nuestra Cabeza eterna porque está entre nosotros como el más grande servidor.

b.      Luego tenemos la enseñanza de Pablo al respecto. En Efesios 5:23 el apóstol retoma el tema del Señor, y lo amplía al agregarle dos nuevas dimensiones. La primera dimensión consiste en tomar el concepto y el ejemplo de liderazgo del Señor Jesús y aplicarlo al matrimonio y a la familia. Esto hace Pablo cuando dice,

“…el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia...”

El apóstol usa el término cabeza para expresar la misma idea que el Señor comunica por medio del término mayor toda vez que en el pensamiento griego  “cabeza” es primariamente fuente de vida, y por ende, centro de coordinación y dirección, antes que rango, jerarquía y dominio. Pablo insiste en que el varón es cabeza de su familia, no como la cultura entiende el concepto, sino como Cristo es cabeza de su iglesia. Otra vez, el ejemplo del Señor quien es cabeza de su iglesia por el servicio máximo de su entrega en la cruz para salvarla, limpiarla y presentársela a si mismo sin mancha ni arruga. De aquí se infiere de nuevo que ser cabeza es vivir para servir aquellos que se tienen bajo autoridad. Pero la segunda dimensión que Pablo agrega en este pasaje es el sentido de coordinación, dirección y guía que conlleva el término “cabeza” Es decir, ser cabeza es dirigir por el ejemplo y el servicio. El concepto cultural de mandar, dominar y ser obedecidos describe la imagen de aquel que a distancia, desvinculado, desde atrás da indicaciones y ordena. En contraste, el concepto bíblico de “cabeza” es guiar con el ejemplo y ser seguido porque se está dando un ejemplo que se puede seguir. Es participar entrañablemente en el proceso e ir delante con el ejemplo y el servicio como el pastor va delante de sus ovejas. No se trata de mandar y ser obedecido, sino de guiar y ser seguido.

Las Implicaciones Prácticas De La Función De Ser Cabeza

  • Dios hace al varón responsable de funcionar como cabeza en los diferentes aspectos de la vida de su Familia:
  • Dios quiere que el varón sea cabeza en la conducción de su familia por los caminos del Señor (Dt. 6:6-9)
  • El varón debe ser cabeza de su familia en la práctica del amor ágape (Ef. 5:25-26), el cual consiste en tomar en cuenta primero las necesidades del otro y entregar la vida en su santificación (“...se entregó por ella para santificarla, purificarla y perfeccionarla...").
  • El varón debe ser cabeza de su familia en el proceso de la comunicación. Él la provoca, él la estimula, él la canaliza, él la cuida (Ef. 5:31). El fundamento de la comunicación es la encarnación (Fil. 2:5-8). La estrategia de la comunicación está en Efesios 4:26.
  • El varón debe ser cabeza de su hogar en el proceso de independencia emocional del núcleo familiar paterno (Ef. 5:31)
  • El varón debe ser cabeza de su hogar en la búsqueda del sustento económico de su familia. Esto no significa que él sea la única fuente de sustento. Cada familia vive su propia realidad en relación con este aspecto. De hecho, en la historia de la familia humana, incluyendo la familia en la biblia, todos los miembros participan en la obtención del sustento diario. Es sólo hasta después de la revolución industrial que el padre empieza a ganar lo suficiente para sostener a su familia, y la esposa se empieza a quedar en casa y los hijos invierten tiempo en estudiar y jugar. Lo que queremos decir aquí es que el varón debe coordinar y dirigir todos los esfuerzos que se hagan para conseguir el sustento diario.
  • El varón debe ser cabeza de su hogar en la crianza de los hijos. ( Ef. 6:4 y Dt. 6.6-9)

Conclusión: El varón fue creado por Dios para ser cabeza de su familia. Ser cabeza es conscientemente guiar con el ejemplo y el servicio. Es ser pastor de la familia, y no arriero de una circunstancia que a distancia se trata de manejar y dominar. Es pues tiempo de que el varón entienda la diferencia entre el molde cultural y la enseñanza de la Palabra de Dios, y de que someta su cultura el poder transformador del Espíritu Santo, a fin de levantar una nueva generación de esposos y padres que asuman su responsabilidad plena de ser cabeza de su familia.