La disciplina bíblica en la familia

La disciplina bíblica en la familia


Estudio 9

Discipulado familiar

Texto base: Dt. 6:6; Ef. 6:4; Heb. 12:5,6


Acercamiento al Tema

   Como padres tenemos la responsabilidad de guiar a nuestros hijos en esta área tan estratégica y delicada como es la vivencia de la disciplina. Al mismo tiempo, todos en la familia necesitamos la disciplina. Los padres necesitamos aprender a caminar con el Señor, a fin de que podamos dirigir a nuestros hijos en esa misma caminata. Sin embargo, como padres nos encontramos a menudo inmersos en un contexto en el que todos los días escuchamos una gran diversidad de voces. Nuestro propio trasfondo puede estarnos diciendo que los hijos crecen solos porque nosotros crecimos así. La cultura nos sugiere que una buena madre es todo lo que los hijos necesitan. El humanismo alrededor anuncia permanentemente que lo que el niño necesita es un ambiente libre de los viejos y obsoletos tabúes religiosos que obstaculizan el pleno desarrollo del ser humano.

En medio de la necesidad de disciplina en el hogar y de la diversidad de voces encontradas, los padres y la familia cristiana no están solos. Los padres que se han reconciliado con Dios poseen todos los recursos divinos para enfrentar la crisis y salir victoriosos.

¿Cómo acercarnos al tema de la disciplina bíblica en la familia?

La Necesidad De La Disciplina

   La Palabra de Dios claramente establece que la formación de los hijos es responsabilidad directa de los padres (Dt. 6:6-7; Ef. 6:4). En relación con esto existen cuando menos dos formas de faltar al amor o abusar de los hijos.

1. Una es dejarlos que hagan lo que quieran (Pr. 13:24)

2. Y la otra es provocarlos a ira (Ef. 6:4).

Ante el desafío de la responsabilidad de la crianza de los hijos, por un lado, y el peligro del abuso, por el otro, los padres cristianos no tienen por qué confundirse, el camino que deben seguir está claramente delineado delante ellos. El camino es la disciplina de Dios.

   El concepto de la disciplina ha sido tradicionalmente cargado con un significado muy limitado y bastante negativo. Para mucha gente la disciplina implica corrección por medio del castigo físico, o el sometimiento estoico a un determinado régimen de conducta que representa grandes privaciones o sacrificios, a fin de alcanzar determinada meta en la vida. Sin embargo, este no es el enfoque bíblico.

En la Biblia, la disciplina es el proceso integral de desarrollo del ser humano; proceso que toca todos los aspectos de la vida, y que demanda también la participación de toda la vida de aquellos que coordinan y dirigen esta experiencia.

La Disciplina Bíblica Es La Expresión Del Amor

   A la luz de pasajes tales como Jn.3:16; 2 Jn. 6; Ro. 5:8; Ef. 5:25-27, el amor de Dios es la procuración del bien supremo en la vida de la persona amada. El bien supremo no es un concepto abstracto, sino el conjunto de actos de servicio trascendente. El servicio trascendente es la formación de la vida de Cristo en la vida de la persona amada. La palabra que en el Nuevo Testamento se traduce como disciplina es la palabra griega “paideía”  que encierra y expresa el proceso de formación en los caminos del Señor mediante la instrucción y corrección de la Palabra de Dios (Ef.6:4; Hb.12:5, y,8,10. Si el amor de Dios es el conjunto de actos de servicio que tienen como meta la formación de la vida de Cristo en la vida de la persona que es el objeto del amor, entonces se puede decir que la disciplina es la expresión concreta del amor de Dios.

Los Elementos Bíblicos De La Disciplina

   El concepto de disciplina contenido en el término paideía que el Espíritu Santo usa en los pasajes antes citados de Efesios y Hebreos es grandemente enriquecido y complementado por la presencia de otras dos palabras que acompañan a paideía, particularmente en Efesios 6:4 que dice: 

“..Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor...”

Las palabras son crianzaamonestación cuyos conceptos apuntalan lo que es disciplina. Por ejemplo, criar en su sentido primario es sustentar, cuidar, vigilar celosamente el desarrollo integral del niño. Mientras que amonestar en su primer significado es enfrentar la mala conducta con la enseñanza de los principios de la Palabra de Dios. Así entonces, juntando las tres palabras (disciplina, crianza y amonestación) podríamos llegar a la conclusión que disciplina bíblica es la formación integral del ser humano en los caminos del Señor mediante la instrucción, la enseñanza y la corrección de la Palabra de Dios. Inmediatamente notamos que esta definición contiene una serie de elementos que integran lo que es la disciplina cristiana y que es necesario enfocar separadamente para apreciar mejor el concepto total.

·       Disciplinar es instruir en la palabra de Dios (Dt. 6: 7 y Ef. 6:4). “y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa…” La esencia de instruir es comunicar de manera eficaz los preceptos de la Palabra. La eficacia implica la utilización de los métodos adecuados para hacer que entiendan y se graven los conceptos en la mente y en el corazón. Deuteronomio manda:

y las repetirás, hablarás de ellas, las atarás en tu mano y entre tus ojos, las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas; estando en tu casa y en el camino, al acostarte y al levantarte...”

·       Disciplinar es modelar la Palabra de Dios. La efectividad de la instrucción depende los métodos, y de una manera muy especial, del ejemplo. Dt.  6:6 dice:

“...y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón…”

y como consecuencia

“...las repetirás a tus hijos...”

Notemos que antes que los padres repitan la Palabra a sus hijos, esa Palabra tiene que estar sobre su corazón dominándolo todo. Es decir, antes de hablar la Palabra a nuestros hijos, tenemos que estar viviéndola delante de ellos. Otra vez, los padres instruyen a sus hijos en la Palabra yendo por delante con el ejemplo. El que esto escribe recuerda el impacto que el ejemplo de su padre piadoso tuvo en su corazón y en el corazón de sus hermanos, y en su tiempo lo expresó de esta manera:

o   Te vimos andar marcando el camino, y caló profundo en nuestro corazón; abriendo en nosotros el surco divino, plantaste en su seno la cepa de Dios.

·       Disciplinar es enseñar la Palabra de Dios. La meta de la instrucción es la enseñanza, toda vez que enseñar efectuar cambio en la manera de pensar, de ser,  de actuar. Sobre la base de la instrucción y del ejemplo se enfrenta la forma equivocada de vivir con la forma correcta que manda la Palabra. Esta es la amonestación que forma la vida de Cristo en la vida de los hijos.

·       Disciplinar es comunicarse (Ef.4:25-32). La comunicación consiste en compartir la vida con los hijos a través de un liderazgo cristocéntrico en todas las áreas de la vida del niño, y en el contexto de un diálogo consistente en el que se da tiempo, libertad y capacidad a los hijos para que expresen y compartan con sus padres las emociones y las necesidades más íntimas.

·       Disciplinar es usar la vara para apartar el corazón de la rebelión (Heb. 12: 5-6,11; Prov. 13:24; 20:30; 22:15, 18, 19,25; 23:10-14; 29:15,17). El recurso correctivo de la vara sólo es justo y genuino cuando se da en íntima relación con la instrucción, el ejemplo, la enseñanza y la comunicación.

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece;
Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” (Pr. 13:24)

   En este contexto y sentido la vara es ordenada por la Palabra como un aspecto integrante del proceso de la disciplina, en el orden que sigue:

1.        La vara representa el instrumento físico adecuado para la corrección: duele lo suficiente como para no provocar a ira, pero es lo suficientemente flexible para evitar el abuso al no lesionar, ni marcar permanentemente.

2.       La vara debe ser aplicada sólo con el objetivo establecido por la Palabra de Dios: apartar el corazón de la rebelión;  usarla como desahogo de frustraciones personales (Sgo.1:20), o como castigo a errores e incapacidades propias de la naturaleza humana y de la edad es abuso y provocación a la ira.

3.       La vara debe ser aplicada sólo en tiempo y circunstancias justas:

a.       Sólo hasta cierta edad. La mayoría de los consejeros familiares sugieren que el uso de la vara después de los doce años de edad se convierte en instrumento de agresión y provocación a la ira.

b.      Inmediatamente después de que se comete el acto de rebelión.

c.       En absoluta privacidad.

d.      Sólo sobre la parte del cuerpo que Dios ha provisto para ello, a saber, los glúteos.

e.       La aplicación de la vara debe ser precedido por una explicación del porqué y para qué de tal medida, y debe ser seguido por una reafirmación del amor que los padres tienen por el hijo.

Conclusión

   La disciplina bíblica es proceso de formación integral que está compuesto por la instrucción en la Palabra, el ejemplo, la enseñanza, la comunicación constante y la aplicación de la vara. Al ser la expresión concreta del amor de Dios hacia sus hijos, se convierte en una doble responsabilidad para los padres. Primero de sometimiento personal a Dios, y luego de liderazgo ejemplar ante los hijos.