La comunicación en la familia

La comunicación en la familia


Estudio 17

Discipulado familiar


La meta de Dios para la familia es que en la medida en la que Cristo es formado en la vida de cada miembro, el núcleo familiar reciba el impacto. Conforme el individuo se identifica más con Cristo, el proceso de restauración en su familia debe intensificarse hasta alcanzar la comunión con ella. Pablo habla de irnos edificando hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento de Cristo, donde la comunión es esa condición del alma en la que finalmente entendemos y nos sometamos a la verdad de que nos pertenecemos los unos a los otros; y donde el sometimiento cosiste en abrir nuestro corazón para compartir mutuamente, en todos los sentidos, la vida integral que Dios nos ha dado en Cristo.

Pablo en Efesios 4 y 5 habla de las relaciones interpersonales en el contexto del Cuerpo de Cristo. Al cultivo de estas relaciones el apóstol llama “caminata en Cristo”:

“... que andéis como es digno...” (4:1),  “...no andéis como los gentiles...” (4:17), “... andad en amor” (5:2), “... andad como hijos de luz” (5:8), “... mirad como andéis...” (5:15).

Pero esta caminata no es una caminata solitaria. Cuando Pablo habla del cultivo de las relaciones interpersonales, él se refiere a una caminata unida de los esposos con sus esposas, y de los hijos con sus padres, y de los padres con sus hijos. Jamás caminamos por los caminos de la justicia de Dios solos. La implicación es que el hombre fue creado para tener comunión con Dios y mientras su comunión con Dios no se interrumpió, Adán y Eva no tuvieron problemas ni conflictos interpersonales. Cuando su comunión con Dios fue rota por causa del pecado, la comunión entre ellos también sufrió. El ser humano se volvió egoísta, centrado en sí mismo, promotor de su propio bien y de sus propios intereses. Pero al nacer de nuevo, al ser formado Cristo en él, el primer resultado será la restauración de nuestras relaciones interpersonales, con todos en general y con nuestra familia en particular.

Pero ¿Cómo podemos los cristianos crecer y fortalecer nuestras relaciones interpersonales en el núcleo familiar?

Esta es la pregunta que Pablo enfoca en este contexto. Para él, la comunicación Cristiana es la habilidad básica para establecer y mantener relaciones interpersonales profundas. La relación entre esposo y esposa no es posible sin una buena comunicación. Una relación saludable entre padres e hijos depende de esta comunicación. En otras palabras, la comunicación en la familia cristiana es puente a la comunión. Pero en concreto, ¿Qué es la comunicación? Pablo nos lo dice en Efesios 4:25-32.

El contenido o esencia de la comunicación

“…somos miembros los unos de los otros” (v.25).

·       De acuerdo con este pasaje, “comunicación” es entender, aceptar y someterse al hecho de que nos pertenecemos y nos debemos los unos a los otros. No nos pertenecemos a nosotros mismos.

·       En este sentido,  “comunicación” es compartir la vida que Dios nos ha dado. Esto implica reenfocar la vida y comenzarla a vivir en razón de los demás miembros de la familia. Tiene que ver con la actitud de poner la necesidad del otro primero que la propia.

·       Este principio nos ubica y endilga nuestra proa por el rumbo correcto de la comunicación.

El fundamento de la comunicación es la verdad

“…desechado la mentira, hablad verdad…” (v.25a)

·       Los miembros del núcleo familiar no podrán jamás caminar juntos al menos que lo hagan sobre la base de la honestidad, la franqueza y la verdad. Como miembros que funcionamos en concierto.

·       Esto implica total apertura del corazón los unos hacia los otros, y admitir la verdad delante de Dios y luego delante del esposo, la esposa, los hijos o los padres. Es proponerse a decir la verdad de hoy en adelante, dejando de ocultar secretos en estructuras de mentira y engaño.                                             

La dinámica de la comunicación es el amor

“…sed benignos y misericordiosos unos con otros...” (vr.32)

·       El amor de Dios con el cual Él nos ha equipado es la procuración del bien supremo (la formación de la vida de Cristo) en la vida de la persona amada. De aquí que Jay Adams diga que  “el amor en esencia es dar y darse a sí mismo”; y agregaríamos: a fin de que Cristo sea formado en aquél a quien amamos.

·       Así entonces, el amor es esa actitud de dar y darse que se expresa en un conjunto de hechos de servicio, tales como:

a.       Perdonar (vr. 32).

b.      Un permanente situarse en la circunstancias del otro, a fin de poderlo entender (Fil. 2:5-11).

c.       Entregarse para proveer las necesidades de los demás (Jn 3:16)

La estrategia de la comunicación es la comunicación es la recanalización de la ira (vrs.26-27)

Bíblicamente existen dos formas de pecar con la ira:

  • Una es “explotando o echándola fuera” en el momento que nos invade, lo cual no obra la justicia de Dios (Prov. 25:28 y 29:11,22)
  • La otra forma es “almacenándola” para que se vuelva resentimiento (Ef. 4:26-27)

La forma bíblica de tratar con la ira es reenfocarla a la solución del problema, y no contra la otra persona. Esto implica:

 No permitir que el sol se ponga sobre la ira. Es decir, no debemos irnos a la cama enojados contra alguien en el núcleo familiar. Hay que solucionar el problema antes.

Buscar a la persona con quien tenemos la cuenta pendiente: Ya sea que hayamos sido ofendidos (Mat. 18:15-17), o que nosotros hayamos ofendido ( Mt. 5:23-24)

Hacernos la pregunta ¿”Qué hice yo para provocar esta reacción”?

Pedir perdón y recibir la aceptación de la culpa de la otra persona y perdonar.

El mantenimiento de la buena comunicación consiste en el uso correcto de las palabras (v.29)

·       Una vez que la comunicación es restaurada mediante el perdón, hay que esforzarse para mantener el canal limpio y libre para que fluya sin obstáculos. La forma es no usar las palabras para desanimar, lastimar, ofender, humillar a la otra persona.

·       Parte del proceso de la buena comunicación es usar siempre las palabras para alentar, animar, alagar, exaltar genuinamente y edificar a la otra persona. Esto mantiene la comunicación saludable y fluyendo como es la voluntad de Dios.

Conclusión

Hasta el mundo reconoce que la buena comunicación es la clave para el avance de la sociedad humana en todos los aspectos de su vibrante devenir. La comunicación en la comunidad cristiana es parte de su esencia. Sobre la comunicación con Dios se fundó la primera sociedad humana, sobre la comunicación fue creado el primer matrimonio y la primera familia. Cuando esa comunicación se rompió por la desobediencia humana, Dios envió a su Hijo para que por medio de Él toda la creación fuese reconciliada con Dios y consigo misma. De una manera especial, la muerte de Cristo y el Don del Espíritu equipa la familia para la reconciliación y la comunicación.