La agonía de Jesús

La agonía de Jesús

Escrito el 16/02/2019
Iglesia Rey de Gloria


Lección 7

La jornada final del Señor Jesús

Texto Básico: Mateo 26:31-75


Introducción:

La celebración de la Cena del Señor fue una gran enseñanza a los discípulos, sin embargo, aún faltaban muchos episodios a los que tenían que enfrentar, aprender y guardar en su corazón. Tanto los apóstoles, como nosotros mismos, hemos sido muy bendecidos con la manera en que el Señor fue preparando las bases de la vida cristiana. La historia de la redención quedo sembrada en esta última jornada del Señor Jesús.

En la lección anterior, con la celebración de la Cena del Señor, quedó establecida la importancia de la conmemoración del Nuevo Pacto entre Cristo y la iglesia. Este es el pacto sellado con la Sangre del Cordero de Dios, que la iglesia ha de celebrar para recordar la muerte, la resurrección, y el retorno del Señor por su iglesia. En este estudio, abarcaremos los eventos más tristes y amargos de la agonía de Jesús en Getsemaní.

Después de instituir la Santa Cena, el Señor alertó a los discípulos acerca de la prueba inminente, su muerte en la cruz. El Pastor sería herido y las ovejas serían esparcidas temporalmente, pero no se perderían, porque el pondría su vida por ellas”.

Sin embargo, entre los sucesos de esa noche, no se puede pasar por alto la poca sensibilidad de los discípulos y la incomprensión del reino de Dios que ellos tenían. En seguida del anuncio de la traición de Judas, se levantó entre los once una discusión acerca de quién sería el mayor, por tal motivo Cristo les enseñó lo que significa la grandeza del servicio.  

“Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve”. (Lc.22:27)

y es en este contexto la enseñanza de su camino al calvario.

 

Jesús Predice La Negación De Pedro

“Después de haber cantado el himno, salieron al Monte de los Olivos” (Mt. 26:30) Mateo hace alusión al Hallel, (el canto de los Salmos del 115-118) que se entonaba para terminar la celebración de la Pascua. En ese momento Jesús dijo a los once: “os escandalizaréis de mí esta noche” (Mt. 26:31). Él estaba citando la profecía de Zacarías (13:7) para avisarles que las horas difíciles estaban por llegar.

  • La advertencia de la prueba. Los cuatro evangelistas narran la predicción de la negación de Pedro, pero Lucas menciona el motivo de dicha advertencia; Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte…” (Lc. 22:31,32) Zarandearos; esto es, sacudir o cribar; expresión que implica poner a prueba la fidelidad (vr. 31). A pesar de la petición de Satanás, Cristo tiene el control absoluto de nuestra vida, Él intercede por Pedro para que la fe triunfe sobre la prueba.
  • La autosuficiencia es el camino de la derrota. Al parecer Pedro no comprendió este mensaje de advertencia, no se daba cuenta de que no podía soportar dicha prueba por sí mismo, ni se acordaba de la necesidad de echar mano de la fe en Cristo. Su actitud arrogante lo llevo a declarar dos cosas en las que habría de fallar; primero su fidelidad personal y humana y segundo una promesa errónea acerca de su propia muerte. “estoy dispuesto a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte” (Lc. 22:33)

 

  • El resultado de la arrogancia. Jesús le dijo en respuesta a sus promesas; “antes que el gallo cante, me negarás tres veces” (Lc. 22:34; Mt. 26:34) Según el uso romano, se hablaba del primer canto del gallo para referirse al fin de la tercera vigilia de la noche (que terminaba aprox. a las tres de la mañana); pero aquí, el canto mismo del gallo es el que sirve como recordatorio a Pedro de las palabras de Jesús.

 

  • “Tomen la espada” Sólo Lucas menciona estas palabras de Jesús, que señalan que se trata de una lucha contra Satanás. Anteriormente los había enviado a predicar sin bolsa, alforja, ni calzado. En cambio, ahora no solamente necesitarían aquellas cosas, sino también espadas. Estas son expresiones que indican la actitud del que va a emprender un viaje peligroso, símbolo de la prueba que va a comenzar para Jesús y sus discípulos. Pero tomar la espada es simbólico de la lucha espiritual y no de naturaleza carnal o humana.

 

 

La Angustia De Jesús En Getsemaní.

 Mt. 26: 36-46; Lc. 22: 39-53

El vr. 39 de Lucas, indica que Jesús salió según su costumbre al Monte de los Olivos al lugar que se llama el huerto de Getsemaní; esta palabra quiere decir “prensa de aceite”. Era un olivar a las faldas del monte. En este lugar había una prensa para exprimir aceitunas, era el lugar favorito del Señor para ir a orar.  Allí presenciamos la consagración final del Salvador, y su lucha encarnizada contra el instinto humano de conservar la vida. Allí su alma fue exprimida como se exprimen las aceitunas. Al llegar al huerto, el Señor se apartó de ocho de los discípulos y narra Mateo que Jesús tomó aparte a Pedro, a Juan y a Jacobo y comenzando a angustiarse les dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo”. Eran los tres discípulos en quienes Jesús quería descansar un poco del sufrimiento que ya había comenzado. Jesús se sentía solo y aislado, deseaba que orasen con El, pero se dio cuenta de la debilidad de ellos y se apartó también de ellos un trecho.

 

“Momentos Históricos en Getsemaní”

  • Oren para que no entren en tentación. La recomendación del Señor a los discípulos en este lugar se debió a que ellos necesitaban ser fortalecidos por el Padre en los momentos que estaban por llegar; tentación aquí se puede traducir como prueba, la prueba más trascendente de sus vidas.

 

  • La copa. En esta copa del sufrimiento de Cristo, cabían tanto el sufrimiento, la muerte, la debilidad de los discípulos y el rechazo de su propio pueblo. “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc. 22:42), era el cáliz de la amargura, el alma de Cristo se estremecía ante semejante copa. El cáliz de su muerte.

 

  • La hora de la angustia. (Mt. 26: 37) hace referencia a esta copa mencionando la agonía de Jesús “comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera”. El alma de Cristo se entristeció ante esta copa, estas dos palabras en el original son expresiones fuertes y explícitas. La primera indica un fortísimo “asombro” ante la perspectiva que se presenta, y la segunda expresa el estado extremo de dolor y angustia, en otras palabras, Él Señor comenzó a asombrarse y angustiarse. Tan intenso era su sufrimiento, que su sudor literalmente se transformó en gotas de sangre, (Lc. 22:44)

 

“El Arresto De Jesús”

  • El beso de la traición. Fue Judas quién guio a las fuerzas de las autoridades judías hasta el huerto de Getsemaní. El traidor descendió a la suma bajeza de darle el beso a Jesús, lo cual sirvió como señal para su captura. El beso era un signo de amistad y profundo afecto, (vrs. 47,48) ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?

 

  • La intervención de Pedro. Este discípulo intentó intervenir heroicamente, pero con un medio muy inadecuado. Hirió a un siervo del sumo sacerdote, cortándole la oreja. Jesús le prohibió que interviniera de este modo. “Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, lo sanó” (Lc. 22:51)

 

  • El arresto de Jesús fue ilícito debido a que esta cuadrilla de la guardia del templo vino de noche para ocultar su traición, injusticia y su ilegalidad. ¿Cómo contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? (Mt. 26:55) en lugar de detenerlo en el día mientras enseñaba en el templo, recurrieron a la noche por temor a las multitudes, su plan era enjuiciarlo de noche, lo cual también estaba prohibido.

 

 

Jesús Es Enjuiciado Y Condenado Ante El Sanedrín

Mt. 26:57-68; Mr. 14:53-65; Lc. 22:54-63:65

Una vez arrestado, Jesús fue presentado ante el Sanedrín, (organismo religioso supremo de la nación judía). Este consejo estaba integrado por escribas, fariseos, saduceos y ancianos del pueblo. Tenía setenta y un miembros y presidía el sumo sacerdote. Para juzgar los casos graves, se requería un quórum de vientres miembros. Su lugar de reunión era la Sala de Piedra Labrada, dentro del recinto del templo. Al parecer, esta vez se reunió en la casa del sumo sacerdote para juzgar a Cristo.

 

Después de apoderarse de Jesús, la cuadrilla lo llevó a la casa de (Anás), suegro de Caifás, quien ejercía como sumo pontífice (Juan 18:12-14, 19:23). Aquel hombre astuto y arrogante había sido nombrado sumo sacerdote por Cirenio en el año 6 d.C., y depuesto por los romanos en el año 15. Sin embargo, su deposición no tuvo valor para los judíos, porque según la Ley el rango de sumo sacerdote era vitalicio. Anás retenía gran parte del poder que había tenido anteriormente, por lo que realizó un interrogatorio previo en su casa, buscando un pretexto para condenar a Cristo.

 

El proceso de Jesús puede dividirse en dos partes: el proceso religioso y el civil. Los romanos permitían que los pueblos conquistados realizaran aquellos procesos judiciales que tuvieran que ver con asuntos o de religión o sus propias costumbres. Sin embargo, si el tribunal religioso se pronunciaba sentencia de muerte, era necesario que el reo compareciera ante las autoridades civiles para que el fallo fuera ratificado. Los judíos no tenían derecho a infligir la pena capital.

 

El juicio de Cristo se realizó en el siguiente orden:

  1. El interrogatorio preliminar ante Anás.
  2. Cristo ante Caifás y el Sanedrín.
  3. Cristo condenado oficialmente por el Sanedrín.

 

Jesús ante el Sanedrín en la casa de Caifás:

  • Según las reglas del tribunal, todo proceso debía comenzar con los testimonios a favor del acusado, para presentar luego las evidencias en su contra. Los jueces debían juzgar imparcialmente. Sin embargo, en el proceso del Señor fueron los jueces los que hicieron el papel de acusadores y el testimonio de testigos falsos para poder condenarlo. Las autoridades judías se destacaron en estas circunstancias por su odio, crueldad, falsedad e injusticia flagrante, características que han compartido con todos los enemigos abiertos del evangelio a lo largo de los siglos.

 

  • El testimonio tergiversado de que Jesús había afirmado que derribaría el templo (Juan 2:19) habría bastado para llamar la atención de Poncio Pilato, puesto que los soldados romanos guardaban el templo, la amenaza de destruirlo sería una ofensa contra el dominio romano en la provincia. Sin embargo, los testigos no estuvieron de acuerdo en sus testimonios (Marcos 14:59), y esta acusación fue invalidada. (Según el derecho vigente en aquellos tiempos, “tenían que coincidir exactamente las declaraciones de por lo menos dos testigos”)

 

  • Ante la actitud imperturbable y callada de Jesús, Caifás perdió la paciencia y le exigió que confesara claramente si Él era el Mesías, según Barclay la respuesta de Jesús era importante debido a:
  1. Si Jesús decía que no, se venía abajo el juicio; no podía haber acusación alguna en su contra. Le bastaba con dar una respuesta negativa para salir libre y escapar antes que el Sanedrín encontrará otra forma de atraparlo. En cambio, si respondía que sí, estaría firmando su propia Sentencia de muerte.
  2. La respuesta de Cristo fue categórica (Marcos 14:62): "Yo soy." A continuación, profetizó que sus adversarios lo verían sentado en a la diestra de Dios, y viniendo en las nubes como Juez del universo
  3. En seguida fue condenado por el tribunal religioso, ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!

 

Pedro Niega A Jesús:

Jesús había predicho la negación de Pedro. Esta se podría atribuir a su exceso de confianza en sí mismo y a su falta de oración. Aunque Pedro amaba al Señor, su valor se esfumó cuando creyó perdida su causa, El cansancio, el frío de la noche, y el desánimo al ver lo que parecía el triunfo de los malos, se combinaron para debilitarlo. Entonces llegó el ataque inesperado y el discípulo sufrió una trágica derrota. Sin embargo, el desenlace del episodio de Pedro es radicalmente distinto al del episodio de Judas. Pedro lloró amargamente, se arrepintió y fue restaurado, mientras que Judas, aunque se llenó de remordimientos, no tuvo fe en que el amor del Salvador le concediera el perdón, y se suicidó. ''La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación. pero la tristeza del mundo produce muerte" (2 Corintios 7:10).

 

La negación de Pedro tiene que ver con algunos comportamientos humanos que nos enseñan a no luchar en nuestra fuerza:

  • Seguía de lejos al Señor. Nunca debemos seguir a Jesús de lejos, siempre lo más cercano a él estaremos mejor.
  • Negó conocer a Jesús mediante su confesión y juramento ante los hombres “No sé lo que dices… No conozco al hombre”. (Mt. 26: 70-72), fueron las dos ocasiones que de palabra le negó.
  • Negó a Jesús de palabra y con su conducta, “Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre”. (vr. 74)
  • En seguida de estos hechos canto el gallo

 

Conclusión.