La unción de la iglesia

La unción de la iglesia



Lección 3

Hechos

Texto base: Hechos 2


El día de Pentecostés era una fiesta anual que se celebraba cincuenta días después de la fiesta de los primeros frutos (Lev.23:15-21). Por esta razón "Pentecostés" es la transliteración de la palabra griega "quincuagésimo", y celebraba el inicio de la cosecha del trigo. La fiesta de los primeros frutos se celebraba al siguiente día del día de reposo después de la Pascua (el domingo). Cristo resucitó en la celebración de los primeros frutos. Cincuenta días después que marca la cosecha del trigo, el Espíritu Santo desciende para equipar a la iglesia para la gran cosecha de almas.

 Lo que sucede en Pentecostés es lo profetizado por el profeta Joel y prometido por Jesús. Se trata de algo que este grupo de 120 cristianos estaban ya esperando. No tenían información de los detalles del acontecimiento, pero seguramente esperaban una manifestación gloriosa del poder de Dios. Era una bendición que esperaban por dos razones. Primero porque era algo profetizado por Joel en el Antiguo Testamento (Joel. 2:28-32). Segundo porque el Señor Jesús les había prometido su cumplimiento mientras esperaban pacientemente en Jerusalén (Lc.24:49: Hechos 1:4.8). Así que, todo 1o que sucede en Pentecostés es de acuerdo a las Escrituras, nada fuera de la Palabra que habían oído, y recibido.

Pero además de haber sido el cumplimiento de lo que espiritualmente representaba la fiesta de Pentecostés, y ser un acontecimiento esperado, lo que sucede en Pentecostés es algo tan grande, y tan maravilloso que toma el resto del Nuevo Testamento para explicarse, y aún no terminamos de entenderlo completamente. Se trata de un hecho de Dios tan espectacular que si los judíos los hubieran entendido, su celebración nunca hubiera terminado. La iglesia lo fue entendiendo poco a poco, y esa es la razón por la que la esencia de la iglesia es una celebración, de aquí y hasta la eternidad:

·       Pentecostés es el cumplimiento del Nuevo Pacto interno prometido por Dios en Jr.31:31-34, y en Ez.36:22-32. Este es el pacto que se escribiría en el corazón porque Dios le cambiaría al hombre el corazón de piedra por uno de carne, y escribiría su ley en él

·       Pentecostés es la inauguración de la era del Espíritu porque la obra de Dios, por el sacrificio de Cristo, se vuelve interna. Todas las figuras y simbolismos del antiguo pacto se cumplen por la resurrección de Cristo, y se convierten en una poderosa realidad interna. Ya no se trata de un ritual y liturgia externa, ahora se trata del corazón y la esencia del ser.

·       Pentecostés es la inauguración de la iglesia de Jesucristo que es el instrumento visible por medio del cual Dios realiza su nuevo pacto, y la era del Espíritu Santo. Por tanto, Pentecostés es el equipamiento sobrenatural, glorioso e histórico de la iglesia para el cumplimiento de su misión específica que consiste sólo de dos cosas: vivir para la gloria de Dios, y llevar el evangelio hasta los confines de la tierra.

Notemos las divisiones naturales de este capítulo. Su estructura es muy sencilla, y por lo mismo, didáctica. Vemos la dinámica de la manifestación del Espíritu, y en seguida dos resultados directos: unción para anunciar el evangelio y enseñar la Palabra, y unción para vivir de una manera que glorifica a Dios. Esto es todo lo que Pentecostés es.

La Dinámica De La Manifestación Del Espíritu Santo (2:1-13).

1.-Primero observamos la condición de fe en la que se encontraba el grupo:

"...unánimes juntos'" (2:1).

Qué importante es entender las implicaciones de esta actitud cuando oramos y buscamos la unción Pentecostal:

a)      Lo esperaban, y lo anhelaban fervientemente.

b)      "Unánimes" habla de unidad espiritual que implica que estaban conscientes de la importancia de lo que esperaban.

c)       "Juntos" habla del sentido de cuerpo en su expresión externa que ya poseían como resultado de conocer a Cristo. No se trata de una espera y una búsqueda individual. Se trata de la espera y la búsqueda de todo el cuerpo. La unción se da en el contexto de la vida en la comunidad del cuerpo de Cristo.

2.- Ahora observemos la dinámica de la manifestación:

a)      El Espíritu se presenta con un estruendo como de viento recio que llena la casa donde estaban, que seguramente era el aposento alto donde esperaban juntos. El viento es símbolo del Espíritu en su manifestación de renovación y poder.

b)      Luego ese viento se convierte en flamas (lenguas como de fuego) que se asientan sobre la cabeza de cada uno de los 120 hermanos reunidos allí.

c)       Inmediatamente fueron llenos con el Espíritu Santo.

d)      La evidencia inicial física de que habían sido llenos con el Espíritu fue que comenzaron a hablar en otras lenguas o idiomas, como el Espíritu les daba que hablasen. Las lenguas eran desconocidas para los que hablaban. La evidencia inicial no es el viento, ni el fuego, sino las lenguas que el Espíritu reparte. A partir de este momento histórico la iglesia ha sabido que alguien es lleno con el Espíritu Santo en el mismo momento que ocurre, por la evidencia inicial de hablar en lenguas desconocidas para el que habla; y casi siempre desconocida también para el que escucha. Las lenguas como evidencia física inicial de bautismo con el Espíritu tienen como objetivo supremo alabar y glorificar a Dios; y no la edificación de la iglesia. Por esta razón nunca son interpretadas. Sin embargo aquí en Pentecostés el Espíritu en su soberanía decide bautizar a estos creyentes dándoles las lenguas que los judíos y prosélitos allí reunidos hablaban, puesto que venían de todas las regiones del imperio. Es algo que no se vuelve a repetir en el libro de los Hechos. ¿Por qué lo hizo? Para convencer a la multitud de que lo que estaba sucediendo era Dios, era el amanecer de un nuevo tiempo para la iglesia.

 

El Resultado De La Manifestación Del Espíritu Es El Avivamiento (2:14-47)

1.- Este avivamiento se expresa de dos maneras: unción para predicar el evangelio y enseñar todo el consejo de Dios, y unción para vivir la gloria, también de Dios.

La unción para predicar el evangelio, y enseñar (vrs. 14-42):

a)      Sencillez para ser entendido por todos

b)      Capacidad para exponer los acontecimientos actuales a la luz de la Palabra que Jesucristo es el Mesías prometido, la respuesta de Dios a las necesidades del ser humano.

c)       La convicción del Espíritu que convence de pecado, pone hambre y sed de Dios, y compunge a las multitudes para volverse a Dios en arrepentimiento.

d)      Poder espiritual para llamar a la gente al arrepentimiento, y a una decisión personal de fe en Jesucristo.

e)       Fe y sensibilidad para dar lugar a las maravillas y señales del poder de Dios que se manifiestan a través de milagros de todo tipo. Esto siempre ocurre en el contexto de la predicación del evangelio, ya que las maravillas y señales no son fin en sí mismas, sino sólo son instrumentos que apuntan al autor de ellas, Jesucristo

La unción es vivir para la gloria de Dios (vrs. 43-47). Este es el elemento verificador de todo avivamiento genuino. Todo mover autentico del Espíritu, por fuerza natural tiene que traer santidad a la vida de su pueblo. Aquí vemos esa santidad:

a)      Unidad

b)      Sentido de cuerpo en el que comparten, no sólo las cosas, sino la vida.

c)       Gran sensibilidad hacia las necesidades materiales de los demás, y de todos aquellos en que padecen escasez.

d)      Gran fervor en la liturgia (“unánimes alabando a Dios”)

e)       Sencillez de estilo de vida

f)        Favor con el pueblo debido a un excelente testimonio

g)      Pasión evangelizadora permanente a través del contacto personal “añadía cada día a la iglesia”

Conclusión:

La iglesia hoy necesita la unción del poder del Espíritu para continuar la misión que nos ha sido encomendada, permanezcamos juntos y unánimes en el Señor.