La Ira y la Venganza



“Oísteis que fue dicho…Pero yo os digo…”

Lección 6

El Sermón del Monte

Pasaje Básico: Mateo 5:21-48

 


3 PALABRAS DE INTRODUCCIÓN A LA LECCIÓN:

1. Como ya quedó establecido en la lección anterior, la Ley de Dios es buena, perfecta y eterna en Cristo Jesús. El problema que el Señor confronta aquí:

(“Oísteis que fue dicho...")

No es la ley en si sino la interpretación legalista y convenenciera que los maestros de Israel habían hecho y estaban haciendo de ella.

2. Al ser Cristo el cumplimiento de la Ley, la Ley cumple su objetivo supremo por el que fue promulgada por Dios: Ser, no un conjunto de reglas, externas, sino una unidad integral de principios internos que tras formen al ser humano a la imagen de Cristo.

3. Por lo cual, nuestro pasaje (5:21-48) es solo una aplicación quíntuple de 5:17-20. A simple vista, las cinco declaraciones de Cristo ("Pero yo os digo...") parecen ser una refutación del Señor a la Ley de Moisés, pero lo que realmente tenemos aquí es una confrontación del cumplimiento de la Ley de Moisés en Cristo y la interpretación personal, legalista, convenenciera que los Escribas hacían de la Ley de Moisés. Cristo aplica aquí el cumplimiento de la Ley de Moisés en Él a cinco aspectos de la vida de su discípulo. Aspectos que representan la vida integral del discípulo de Cristo.

En esta Lección veremos dos de ellos:

1. Primer Aspecto: El Discípulo de Cristo y la Ira [5:21-48].

La gran necesidad a la que el Señor ministra con su enseñanza.

El concepto que los maestros de Israel tenia de la ira era muy superficial. Consideraban que la ira era problema solo si terminaba en asesinato.

La enseñanza del Señor se opone a este concepto privado y presenta la ira como pecado desde su origen, naturaleza y resultados. La ira como emoción, actitud y acción no obra la justicia de Dios y puede llevar al endurecimiento, rebelión y finalmente al infierno:

  • La ira primero se manifiesta como resentimiento. La palabra que se usa aquí:

cualquiera que se enoje. . . “

es orgé que habla de resentimiento que se anida. Ya es grave porque merece la atención de la Corte Local porque dice:

"Será culpable de juicio..." (krisei).

  • La ira que no es confrontada a su nivel de resentimiento se convierte en actitud de amargura:

"Cualquiera que diga: Necio a su hermano..."

 La palabra "necio" es "raca" que es hebraísmo-arameismo que expresa una actitud de menosprecio, subestimación, falta de respeto hacia el hermano. Esto es tan grave que merece la atención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el Sanedrín ("...será culpable ante el Concilio...")

  • Y la ira, una vez que es emoción criminal, actitud criminal, pasa a ser acción criminal

"...y cualquiera que le diga: Fatuo. . ."

La  palabra que se traduce "fatuo" es "moré" y esta palabra se usaba para identificar al hombre que personificaba todos los principios que eran vergüenza y abominación al pueblo de Israel. Por lo que, llamar a un hombre "moré" era declararlo publica mente traidor a su identidad de judío y era quitarle su identidad y reputación. Este nivel de la ira tiene que ver con la detracción del hermano, con la destrucción de su reputación Una vez que se llega a este nivel, se ha asesinado al hermano en lo que tiene que ver con Dios,

"...y quedará expuesto al infierno de fuego."

Lo maravilloso de todo esto es que el problema de la ira tiene solución en Cristo:

"Sed reconciliado con tu hermano".

  • Da lugar al amor de Dios en tu vida (Fil. 2).
  • Ve a tu hermano (Confronta la situación, el amor es dinámico).
  • Reconcíliate con tu hermano: Confiesa y restaura.

2. Segundo Aspecto: El Discípulo Frente a las Circunstancias Contrarias que Crean Aquellos que Buscan su Mal [5:38-48].

Siguiendo la misma línea de la ira y el resentimiento, el Señor ahora enfoca una serie de circunstancias históricas en Israel que habían ya llevado al pueblo a desarrollar ciertas actitudes y acciones de ira y resentimiento que ya eran características en la vida del pueblo:

La actitud y acción hacia aquellos que nos odian y nos persiguen porque somos hijos de Dios (vr. 38).

  • La Ley del Talión consistía en regresarle al ofensor la misma cantidad de mal que él usó (Ex. 21:24; Lv. 24:20; Dt. 19:21). Los maestros de Israel habían interpretado esta ley y enfatizando la letra y no el espíritu, la habían convertido en un instrumento legal de venganza; y el pueblo en general, apoyado en la ley, se había vuelto característicamente vengativo.
  • Pero la enseñanza de Cristo al respecto es que su “discípulo” no puede ser vengativo porque ese no fue nunca el espíritu de la ley. El espíritu del Talión fue misericordia y responsabilidad y eso es lo que todo discípulo de Cristo tiene que mostrar ahora.

Para ilustrar este principio, Cristo usa una circunstancia histórica (vr.39), "la bofetada en Israel". El principio establecido aquí es "Frente a la ofensa y al insulto, servicio".

El discípulo frente al libre ejercicio de sus derechos legales (vr. 40).

El Señor usa aquí una situación tan común en Israel que hasta había legislación al respecto, "la situación de la túnica y la capa" (Ex. 22:26-27). La túnica era el vestido del hombre. La capa era su abrigo de día y su cobija de noche. El hombre pobre podía, si adeudaba, ser demandado y despojado de su vestido pero no de su abrigo.

El Señor Jesús muestra aquí con esta ilustración que “su discípulo” no puede ser legalista en el ejercicio de sus derechos legales. En esto es guiado por el amor de Dios, no por la Constitución. Antes que su satisfacción personal está el triunfo del amor redentor de Dios en la vida del inconverso.

El Discípulo ante su responsabilidad de cumplir la ley civil (vr. 41).

Cristo usa aquí una ley romana que el judío resentía por injusta y arbitraria. Esta ley obligaba a todo ciudadano de la tierra a servir en cualquier tarea cuando fuera requerido por algún oficial del gobierno.

El hijo de Dios debe afrontar esta situación con el cumplimiento de la justicia de Dios en mente más que el simple deber establecido por la ley  civil. Porque yendo más allá de lo que establece el deber legal es la única forma de impactar y mover hacia Dios toda expresión de injusticia. La injusticia se cambia en justicia a través de la vivencia de la justicia de Dios.

El Señor Jesús concluye aplicando la ley a otra circunstancia común en Israel (vr. 42).

  • La situación era que: El mendigo pedía porque estaba en necesidad permanente. El que estaba en necesidad circunstancial, pedía prestado.
  • Esto es, gentes con diferentes necesidades. La respuesta es imperativa pero debe ser de acuerdo a la necesidad ("dar" y  prestar").
  • El mandamiento es ayudar al necesitado. La base no es  la dignidad del necesitado sino su necesidad.
  • Pero de acuerdo con la enseñanza, es nuestra responsabilidad discernir la verdadera necesidad del necesitado y sobre esa base, ayudarlo trascendentemente. Es decir, procurando su bien supremo.