La Forma de Enseñar del Señor Jesús

La Forma de Enseñar del Señor Jesús



Lección 2

El Sermón del Monte

Pasaje Básico: Mateo 5-7.


Una palabra de introducción a esta lección:

El Señor empieza su enseñanza con Mateo 5:1-12 donde claramente establece lo que el carácter de todo discípulo suyo ha de ser en su contenido y expresión fundamental. Pero los versículos 1-2 introducen todo el Sermón del Monte enfocando de una manera conmovedora, la forma intensa, pertinente, directa, profunda, poderosa, divina en la que Jesucristo enseña. El Espíritu Santo, al registrar el Sermón del Monte no solo enfoca el contenido de la enseñanza del Señor, sino que también le pone atención a la forma poderosa de hacerlo; y al estudiar, nosotros, este pasaje, somos confrontados con la urgencia de seguir el ejemplo del Señor en nuestro ministerio de enseñanza y al mismo tiempo, nos volvemos a sentar a los pies de Jesús para ser enseñados directamente por El. Esta es la forma como el Señor enseña:

1. "Vio la multitud..."

Este verbo es un participio aoristo que si lo traducimos literalmente, quedaría "habiendo visto". Donde "ver" viene de "orao" que no se refiere primordialmente a una percepción física de la multitud sino a una penetración espiritual a las necesidades reales de esta gente. Cristo los ve como seres humanos en desesperada necesidad de entender quien realmente es Dios y quien realmente es El. Por lo que podríamos genuinamente traducir esta declaración como "habiendo entendido las necesidades de la multitud..."

Los que enseñamos la Palabra tenemos la responsabilidad, delante de Dios, de conocer las necesidades reales de aquellos a quienes enseñamos. Al mismo tiempo, que hermoso es saber que la enseñanza del Señor es siempre pertinente, siempre directa a nuestra necesidad. O como decimos ahora, Cristo enseñaba de una forma contextualizada y de esta forma, nos manda que nosotros también así enseñemos.

2. "Subió al Monte..."

Lo significativo en este acto del Señor reside en el hecho de que en los tiempos bíblicos, "los montes" eran vistos como una expresión de alabanza de la misma naturaleza hacia su Creador. Por eso aquí "el monte" representa la perspectiva de Dios, el enfoque, el método, los recursos de Dios. Cristo, habiendo entendido la necesidad genuina de la gente, sube a la perspectiva de Dios para confrontar y ministrar a la necesidad de la multitud con las respuestas de Dios. Esto es el Sermón del Monte, la respuesta especifica de Dios a la necesidad específica del hombre que ha decidido seguir a Jesús como la única opción de vida. Por esto, la enseñanza del Señor Jesús es el único camino, la única verdad y la única vida. 

3. "...y sentándose... “

En los días del Señor Jesús, los maestros se sentaban para enseñar. En nuestros días, la costumbre es lo contrario. Pero en aquellos días, "el sentarse" era símbolo de maestría, seguridad y autoridad. Cristo enseña con maestría, seguridad y autoridad porque ha entendido como nadie la necesidad genuina del hombre y porque se ha parado como nadie en la perspectiva de Dios. Por eso los que rodeaban al Señor dan testimonio que el Señor enseñaba como quien tiene autoridad.

4. “Y abriendo su boca…”

Con mucha frecuencia pasamos por alto esta expresión, y sin embargo, contiene una gran enseñanza. Se trata de un "hebraísmo o arameismo". Es la forma hebrea-aramea de indicar el involucramiento de las entrañas en lo que se va a decir. Indicando que lo que se va a expresar viene desde adentro y no solo de los labios. En términos nuestros es "decirlo con el corazón en la mano o desde lo más profundo del corazón". Este principio se intensifica si tomamos en cuenta que el verbo es otro participio aoristo que expresa que era una característica en el Señor nunca enseñar sin abrir la boca. Nunca enseñar de labios para afuera.

La sucesión de eventos en estos dos versículos nos da una gran lección sobre cómo enseñar: Solo cuando se ha visto... y se ha subido... y se ha sentado..., se puede abrir la boca.