Palabra a los Sabios



¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella mientras salía y hemos venido a adorarlo.

Mateo 2:2 (NTV)

Sin embargo, desde allí, buscarán nuevamente al Señor su Dios. Y si lo buscan con todo el corazón y con toda el alma, lo encontrarán.

Deuteronomio 4:29 (NTV)

Observe cualquier escena de Navidad, y muy posiblemente verá unos personajes que no parecen encajar en el establo: Los Magos de Oriente. Nos hemos acostumbrado a ellos, pero si observa la escena de cerca, ellos parecen estar fuera de lugar con sus ropas elegantes y obsequios especiales. 

Pero para mí, ellos son las personas más fascinantes en la historia de Navidad. No sabemos mucho acerca de ellos. No sabemos quienes son, o de donde vienen específicamente. La Biblia los llama: “Magos de Oriente”. Ellos eran una combinación de filósofos, científicos y astrónomos. Eran adinerados y bien educados. Pero eso realmente es todo lo que sabemos acerca de ellos. 

Sabemos que ellos eran sabios. De hecho, podemos aprender bastante de la sabiduría que ellos muestran en la historia de la Navidad.  

Entre otras lecciones de los Magos de Oriente, se aprende a ser buscadores de la verdad. Las personas sabias no son felices con suposiciones o conjeturas. Ellos quieren conocer acerca de su pasado, de su futuro y la verdad acerca de Dios. Los Magos de Oriente preguntaron, “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?” (Mateo 2:2A) 

Los Magos de Oriente estaban buscando a Jesús. Hombres y mujeres sabios aún hoy lo buscan. 

Hay dos tipos de personas cuando se trata de la verdad: especuladores y buscadores. Los especuladores hacen conjeturas acerca de la verdad. Los especuladores piensan que saben cómo es Dios.

Los especuladores les gusta argumentar y discutir acerca de Dios, pero solo están adivinando – porque en realidad no quieren conocer la verdad. Solo quieren hablar acerca de él. 

En cambio, Dios ama a aquellos que sacan tiempo para encontrar la verdad. Los buscadores hacen cuatro cosas: 

Hacen preguntas. 

Estudian. 

Observan lo que está sucediendo a su alrededor. 

Hacen todo lo necesario para encontrar respuestas. 

Ellos buscan realmente a Jesús. Dios ama a los buscadores. La Biblia nos dice, “Mas si de allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo corazón y de toda tu alma”. (Deuteronomio 4:29)

Si usted desea conocer realmente la verdad, no se le escapará. 

Dios no lo permitirá. 

¿Qué quieres ser tu? ¿Un especulador, o un buscador de la verdad?