Nunca es demasiado tarde

Nunca es demasiado tarde



Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta? 

Juan 11: 25-26 (NTV)

Antes de iniciar esta reflexión, y con el fin de tener mayor contexto, te invitamos a realizar la lectura completa de este evento en Juan 11: 1-44 ¿Estás listo? Comencemos... 

Lázaro, el hermano de María (la que había enjugado los pies de Jesús con sus cabellos) y Marta, y un amado amigo para Jesús se encontraba enfermo. María y Marta le enviaron un mensaje a Jesús de parte de Lázaro, esperando que Jesús fuera y sanara a su hermano antes de que su condición de agravara

Jesús aceptó realizar el viaje, y aún sabiendo que Lázaro estaba muriendo, Él y sus discípulos no iniciaron el recorrido sino hasta dos días después. De pronto, de la nada, le anuncian a Jesús que Lázaro ya había muerto, sin embargo, ellos ya se habían preparado para realizar el viaje, pero ahora sería un viaje hacia la tumba de Lázaro, en vez de viajar hacia un lado de la cama de Lázaro

Seguramente algunos de sus discípulos podrían haber pensado que el viaje ya no tenía mucho sentido; sin embargo, Jesús tenía planes más grandes, porque conocía el Poder de Dios que Él mismo poseía. 

Cuando Jesús finalmente llegó saludó a María y a Marta, y las tranquilizó asegurándoles que, aunque Lázaro estaba muerto de hecho volvería a vivir una vez más. Jesús les dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá.

En este punto Lázaro ya había estado muerto por varios días, su cuerpo ya se encontraba en un proceso de descomposición. Pero eso no desalentó a Jesús, el único que fue, y es, el Restaurador y el Dador de vida. 

Una vez que la piedra fue removida de la entrada de la tumba, Jesús usó su poder y la autoridad de Su Palabra para llamar a su querido amigo usando tres simples palabras: “Lázaro, sal fuera.” (Juan 11:43) 

Quizá hay áreas de tu vida hoy que parezcan estar muertas. Pueden ser malas finanzas, o quizá tu matrimonio, malas relaciones, hijos rebeldes, un empleo difícil, o tal vez solo pensamientos mal olientes. Son situaciones que a veces es como si produjeran un “hedor” muy desagradable para nosotros, o para quienes nos rodean. Pero en este día rechaza el desaliento, y comienza a hablar la Palabra Viva de Dios sobre esa situación, y mira la obra de Dios. 

Hoy debes recordar que Jesús (la Palabra Viva) tiene la autoridad, y la habilidad, para resucitar todo lo que esté muerto en tu vida. A pesar de que tu situación pueda parecer una causa muerta, mal oliente, y sin esperanza, nunca es demasiado tarde para recibir la vida de Jesús a través de sus Palabras. 

Puntos sugeridos para orar: 

Elevemos una oración de gratitud y alabanza a Dios porque Jesús vino para darnos vida, una vida plena y abundante, y porque Él tiene la autoridad incluso sobre la muerte. 

Pidamos a Dios que nos llene de gozo, de paz, y de esperanza, aún en medio de las adversidades más grandes de la vida. Que guardemos en el corazón la certeza de que Jesús nunca llega tarde, y nunca nos deja solos.