No permitas que la semilla de Dios sea destruida



El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.

Juan 10:10

Para la mayoría de mis compañeros, trabajar en el área de las comunicaciones ha sido una experiencia muy interesante; observar cómo las nuevas tecnologías han traído tanta eficacia para comunicarnos por medio de celulares, internet, y otros sistemas de telecomunicación ha sido extraordinario. 

Sin embargo, con todos los nuevos avances tecnológicos a través de los años, existe un área que no ha cambiado, y que requiere mucha diligencia para prevenir cualquier daño potencial hacia los técnicos en comunicaciones o los operadores. Esta labor involucra el contacto físico con energía de radio frecuencia (RF). 

La energía de radiofrecuencia son ondas de energía electromagnética que se envían a través de antenas de comunicación desde un transmisor hacia un receptor. Se ha documentado que la exposición directa con este tipo de energía a menudo puede producir efectos biológicos, y en algunos casos ha ocasionado esterilidad en algunas personas. Es decir, se vuelven incapaces de reproducir vida. 

Con el fin de prevenir la exposición ante este tipo de frecuencias, se colocan marcas o señales (generalmente en color rojo, que inmediatamente ponen en alerta a quienes se acercan a estas fuentes de energía) alrededor de las fuentes de transmisión para prevenir una posible exposición, y alejar a los individuos del ambiente tóxico o nocivo. 

Así como la energía de radiofrecuencia en una antena, nuestro enemigo el diablo intenta destruir la vida y la semilla de la Palabra de Dios que habita dentro de nosotros, tentándonos para que operemos, o funcionemos, en un ambiente tóxico, nocivo, y en maneras equivocadas, con la intención final de esterilizar nuestra vida y que nos volvamos inofensivos e incapaces de reproducir la vida de Dios. Juan 10:10 nos dice simplemente que “el ladrón no viene más que a robar, matar y destruir.” 

Dios nos da señales y marcas a través de los principios de su Palabra y de su Espíritu Santo. Aún así, muchos de nosotros elegimos traspasar o ignorar dichas fronteras (Su Voz y Su Palabra) y frecuentemente terminamos en un ambiente que nos hace espiritualmente estériles, cuando hemos sido diseñados y creados para reproducir vida. 

Esta es la razón por la cuál debemos guardar nuestros corazones, porque es en el corazón donde la semilla de la Palabra de Dios ha sido sembrada, y en donde la vida misma puede fluir. “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.” (Proverbios 4:23)

No podemos permitir que el enemigo nos enganche, o nos arrastre, hacia un ambiente equivocado porque lo que quiere es esterilizar nuestra semilla y hacernos inefectivos. Asi que, no permitas que el enemigo destruya tu semilla. 

Puntos sugeridos para orar: 

Pidámosle a Dios que nos llene de su Espíritu Santo para que nos demos cuenta, y podamos huir de los ambientes o las situaciones que nos llevan a pecar contra Él.

Pidamos perdón a Dios por todas las veces que hemos sido incautos, y que no hemos valorado su vida, y hemos permitido que el enemigo nos quite la dignidad que Dios nos ha dado como personas, y como sus hijos.