Visible

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Pero mientras estoy aquí en el mundo, yo soy la luz del mundo. 

Juan 9:5

¿Alguna vez has estado en alguna habitación durante la noche donde a primera vista todo luzca hermoso e inmaculado, con todos los objetos en su lugar, como si fuera una habitación de revista de diseño, pero al amanecer, con todo el poder de la luz y el sol resplandeciendo, de pronto aparecen áreas de polvo y mugre por toda la habitación, que no habías visto durante la noche, pero que la luz del día de pronto hizo visibles?  

Este ejemplo arroja luz sobre un hecho desafortunado que a veces enfrentamos como individuos. Es el hecho de que muchos hoy eligen llevar a cabo sus malas obras en privado, o en su hogar donde nadie los ve, o en la oscuridad de la noche, en la ausencia de la luz, porque en la oscuridad toda la suciedad, la inmundicia, y el pecado en nuestras vidas no se aprecia tan fácilmente. 

Muchos ladrones promedio, usualmente no roban una tienda, o violan la santidad del hogar de una persona, durante la luz del día; Prefieren hacerlo durante la oscuridad, o cuando no hay nadie alrededor que pueda verlos. 

Los individuos llevan a cabo sus malas obras en oculto porque asumen que nadie puede verlos, y por lo menos tienen menos riesgo de ser descubiertos; además, el pecado parece sentirse mejor en la oscuridad, o en privado. 

Pero sin importar lo que hagamos o que tan lejos lleguemos para encubrir nuestros actos, Dios los ve todos y conoce todos. El es Omnipresente (está en todo lugar al mismo tiempo), Omnisciente (lo sabe absolutamente todo), y Omnipotente (es todo poderoso); nada se puede ocultar de Él. Y cuando la luz de Su Hijo resplandece, todos los actos son revelados (Salmo 139:7-12).

Si verdaderamente proclamamos ser seguidores de Cristo y deseamos imitarlo (Efesios 5:1), entonces lo lógico para nosotros es vivir en la luz porque, cómo Cristo Jesús, la luz verdadera habita en nuestro interior, y Su luz no puede contener el resplandor que alumbre desde el interior para revelar la oscuridad en lo más hondo de nuestros corazones y nuestras vidas. 

Permite que la Luz brille en, y a través, de tu vida hoy para que todas las cosas sean reveladas. Recuerda, es la luz la que hace todas las cosas visibles. 

Puntos sugeridos para orar: 

Te invitamos a leer el Salmo 139: 7-12. Mientras lo haces ora a Dios esas palabras, y entrega toda tu vida en humildad ante la Luz de Cristo. 

Pidamos al Espíritu Santo que nos guíe para que seamos imitadores de Dios, e imitadores de Jesús, siendo luz en toda nuestra manera de vivir. 

Demos gracias a Jesús porque Su Luz sigue resplandeciendo en nuestros corazones en este tiempo, para darnos esperanza y propósito en medio de un mundo que carece de ello, y que podamos compartir esa luz a muchas personas.      

Pidamos a Dios que su luz resplandezca en aquellos corazones que hoy se encuentren viviendo en la oscuridad de algún pecado, de algún vicio, o alguna adicción. Su luz tiene poder de traer luz a cualquier corazón que le recibe.