Deja el biberón, es tiempo de madurar

Deja el biberón, es tiempo de madurar



Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 

Juan 3:16

En vista de todo esto, esfuércense al máximo por responder a las promesas de Dios complementando su fe con una abundante provisión de excelencia moral, la excelencia moral, con conocimiento; el conocimiento, con control propio; el control propio, con perseverancia; la perseverancia, con sumisión a Dios; la sumisión a Dios, con afecto fraternal, y el afecto fraternal, con amor por todos. Cuánto más crezcan de esta manera, más productivos y útiles serán en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

2ª Pedro 1:5-8

Algo que muy probablemente parecería inusual sería ver a un niño de cinco años sentado en una carriola tomando leche de un biberón. Es un niño lo suficientemente desarrollado para caminar, con la habilidad de usar el baño por su propia cuenta, tomando leche de un biberón como si fuera un bebé. 

Así es exactamente como muchos cristianos nos encontramos hoy; bebemos leche de unbiberón cuando deberíamos estar comiendo “alimento sólido”. Si, de acuerdo con la palabra de Dios en 1ª Pedro 2:2, debemos “desear como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada, que es la palabra de Dios”, sin embargo, en algún punto debemos dejar el biberón para poder madurar. 

En 1ª Corintios 3:1-3 el apóstol Pablo enseñó lo siguiente: “Amados hermanos, cuando estuve con ustedes, no pude hablarles como lo haría con personas espirituales. Tuve que hablarles como si pertenecieran a este mundo o como si fueran niños en Cristo. Tuve que alimentarlos con leche, no con alimento sólido, porque no estaban preparados para algo más sustancioso.”

Como jóvenes creyentes en Cristo, ensayar y repetir solamente Juan 3:16 o el Salmo23 puede ser algo de mucha bendición en el momento, y nos provee un fundamento espiritual, pero cuando el ataque del enemigo nos golpee, aunque leer Juan 3:16 nos aliente en la salvación, no nos brindará todo el armamento espiritual necesario quenos proteja del violento embate del diablo. 

Cuando comenzamos a comer alimento sólido de la Palabra de Dios no solo creceremos, sino que empezaremos a descubrir realmente quienes somos en Cristo, conoceremos las promesas que son nuestras por derecho divino, y comenzaremos a hablar y actuar de acuerdo con ello. Entonces nuestras oraciones estarán menos enfocadas en alcanzar solo lo mío y lo que es para mí, para enfocarnos en una mentalidad más apegada al reino de Dios mientras comenzamos también a orar y a interceder por las necesidades de los demás. 

En este momento te recomendamos mucho leer 2ª Pedro 1:3-9 para que puedas ver con mayor claridad lo que implica dejar atrás lo básico de la leche y comenzar a alimentarnos con algo más sólido en la Palabra de Dios. 

Es tiempo de dejar atrás el biberón porque Dios quiere que maduremos con el fin deque dejemos de enfocarnos solamente en nosotros mismos, y así lleguemos a adquiriruna verdadera mentalidad espiritual que se enfoque en las necesidades de los que nos rodean mientras nos entregamos nosotros mismos en un amor sacrificial. Así como Jesús se sacrificó y nos amó, ahora es tiempo de corresponder su amor comportándonos igual hacia los demás.

Madurez implica comprender que Juan 3:16 no se trata solamente de mí, sino de todas las almas en el mundo que Jesús ama y vino a sacrificarse por ellas. Madurez implica adquirir la mentalidad de Cristo para crecer en el conocimiento de su palabra, en obediencia, y estando firmes en la salvación, con el fin de afirmar nuestros corazones para la vida eterna con Él. 

Puntos sugeridos para orar: 

Alabemos a Dios porque en su amor y en su perdón hemos encontrado vida eterna y abundante. Adoremos porque su amor por nosotros es incondicional y eterno. Alabemos porque hapuesto en nuestro corazón la fe para creer en Él y conocerlo.

Verdaderamente dispuestos a actuar, pidamos a Dios que nos capacite para alimentarnos cada día más con su Palabra apegándonos a una sana doctrina en nuestra iglesia local para que así lleguemos a ser creyentes maduros que sirvan a Dios en esta generación.