El Tesoro de la Fe

El Tesoro de la Fe



Devocional 04

 

“En lo cuál vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cuál aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria, y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.”  1 Pedro 1:6-9

 

 

Nuestra fe en Jesucristo es un tesoro invaluable porque nos conduce a los brazos mismos de la gracia de Cristo. Sus brazos son brazos de amor y de compasión, que sumergen en fuentes de gozo, esperanza, y propósito, a todo aquel que pone su confianza en el refugio de Cristo durante los vientos adversos de las pruebas y las aflicciones.

 

Hay una provisión excepcional de Dios para su pueblo mientras duren esas aflicciones que ponen a prueba nuestra fe como el fuego que depura el oro. El Salmo 57:1 dice en la segunda parte: “Y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos.” Estos son los brazos de la gracia de Cristo, que protegen, y proveen para nuestra vida, hasta que pasen los quebrantos. El camino que nos arroja en los brazos de la gracia es la Fe en Jesucristo, por eso nuestra fe es más preciosa que el oro, y debemos cuidarla, y permitir que crezca durante los tiempos de aflicción.

 

Este pasaje nos muestra al menos tres características de la fe, que nos ayudarán a entender mejor cómo ponerla en práctica durante los tiempos de aflicción y prueba.

 

*La fe en Jesucristo debe ser probada para que pueda crecer. Muchas veces nos preguntamos ¿Por qué Dios prueba nuestra fe? Una de las razones principales es porque Dios quiere que lo que hay en nuestro corazón sea revelado. Proverbios 17:3 dice: “El fuego prueba la pureza del oro y de la plata, pero el Señor prueba el corazón.” Dios prueba el corazón simplemente porque Él es Dios; Y somos nosotros los que necesitamos darnos cuenta en qué lugar se encuentra corazón delante de Dios para enderezar nuestras prioridades y nuestros caminos.

Dios también prueba nuestra fe mediante sufrimientos porque éstos son un proceso que purifica nuestra alma al separarnos de cualquier “escoria o afecto hueco”, y al mismo tiempo, se revela el amor genuino que los cristianos debemos tener para Jesús, demostrando que nuestra fe es genuina. 

 

*La fe en Jesucristo debe mirar hacia el futuro. La fe auténtica no debe quedarse estancada en las aflicciones presentes, sino que debe meditar, y confiar, en lo que Dios hará en el futuro. Necesitamos seguir creyendo que, para el pueblo de Dios, lo mejor siempre está por venir. Todas las pruebas tienen un límite, y no pueden durar para siempre, pero los planes de Dios si durarán para siempre. La salvación de nuestras almas es eterna; el amor incondicional de Jesús por ti es eterno; sus promesas son eternas.

Cuando las aguas de la angustia quieren ahogarnos, debemos mantener nuestra fe mirando hacia el futuro glorioso con Cristo, por una sencilla razón, porque cuando Cristo sea manifestado en el día final, él evaluará los frutos de nuestra fe. Y creo que todos deseamos que Él encuentre nuestra fe en alabanza, en gloria, y en honra.

 

*La fe en Jesucristo produce alegría en medio del sufrimiento, y una gozo inefable y glorioso. Inefable significa: algo que no puede ser explicado o descrito con palabras porque tiene cualidades excelsas.

Muchas veces batallamos por entender cómo es que las pruebas pueden producir alegría y gozo; Es algo contrario a toda la lógica humana. Pero este pasaje nos da una pista muy práctica para comprenderlo:

El gozo indescriptible y glorioso no se produce automáticamente en la vida, sino que brota cuando, intencionalmente, y a pesar del sufrimiento, decidimos poner nuestra mirada en Jesús. ¿Cómo ponemos nuestra mirada en Cristo a pesar del sufrimiento? Amándole, y creyéndole, aunque no lo veamos.

Quizá sea muy difícil ver, o sentir a Jesús, en medio del sufrimiento. Pero cuando deliberadamente nos esforzamos por amarlo, es decir, por confesar nuestro amor por él a través de las alabanzas, por asistir a la iglesia, por conectarnos a reunión virtual, por seguir sirviéndolo y predicando, por seguir orando y confiando en Él a pesar de las adversidades, entonces el produce un gozo indescriptible y glorioso en nuestro corazón.

 

Motivos para orar:

  1. Adoremos a Dios, y démosle gracias por la fe que ha hecho nacer en nuestro corazón, porque a través de ella hemos recibido la gracia y la salvación de Cristo.
  2. Pidamos a Dios que nuestra fe en él sea más auténtica cada día. Que a pesar de las pruebas que estamos viviendo siempre sigamos confiando en Él, y alabando su Nombre siempre.
  3. Que en medio de todo el dolor que vivimos Él haga brotar en nuestro corazón ese gozo indescriptible y glorioso simplemente por estar a su lado, y que en medio de ese gozo podamos experimentar su poder, su misericordia, y su provisión perfecta.