Nuestro Tiempo de Dispersión

Nuestro Tiempo de Dispersión



Devocional 01

 

“Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.” 1 Pedro 2:10

 

“Antes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor que cuida de sus vidas.” 1 Pedro 2:25

 

¡Qué tiempo tan inimaginable nos ha tocado vivir! Nadie se imagino que hoy estaríamos distanciados, dispersos unos de otros, y enfrentando una prueba de salud tan grande en todo el mundo. Sin embargo, algo debe llenarnos de gozo y esperanza, y es la comprensión de que a Dios nada de lo que estamos viviendo le ha tomado por sorpresa. Él ya conocía cada aspecto y cada segundo de las pruebas que enfrentamos hoy, y todo es parte de la administración que Él dispuso para todas las naciones, pero especialmente para que su Iglesia, en todo el mundo, se alegre, se prepare, y se llene de esperanza y de confianza, porque la segunda venida de Cristo se está acercando. El día de la redención final pronto llegará, y por eso debemos gozarnos, pero también debemos prepararnos porque, aunque tengamos que cruzar por el sufrimiento, los cristianos hemos de ser la fuerza redentora del mundo.

 

Hoy, como iglesia, tenemos una gran necesidad que atender: debemos permanecer unidos en la fe, aunque estemos distanciados. No podemos permitir que nuestra vida esté dispersa, ni aislada del cuerpo de Cristo. Esa es nuestra necesidad en estos días.

 

Esta serie devocional está basada en la 1ª Epístola del apóstol Pedro, y es idónea para nosotros porque Pedro le escribió a una gran iglesia compuesta por gentiles, pero que por causa de los sufrimientos y de las pruebas de aquellos días, habían sido distanciados, y se habían dispersado, por necesidad, en diferentes lugares de Asia. Mira el versículo con el que abre la carta:

 

“Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia…” 1 Pedro 1:1

 

Pedro les escribió desde Roma, en la última etapa de la vida del apóstol, para llamarlos a que se mantuvieran unidos en la misma fe y en la misma esperanza; para decirles que guardaran la paciencia y la santidad en medio del sufrimiento, porque la victoria de Jesucristo era, y es capaz, de proveer todo lo que necesitaban en la nueva vida presente que ahora tenían en él, y para darles una esperanza inconmovible hacia el futuro.

 

Hoy, nuestra situación es muy similar, en muchos aspectos, porque el sufrimiento, las pruebas, y el distanciamiento, pueden ocasionar que nuestra esperanza se enfríe, o que nos alejemos del cuerpo de Cristo.

 

Necesitamos recordar que Dios nos ha elegido, y nos ha llamado, como un solo pueblo. Considera que somos parte de un solo pueblo, y de un solo rebaño. No debemos andar como ovejas aisladas, ni dispersos, porque ser parte del cuerpo de Cristo es un regalo de misericordia para todos nosotros, pues la Iglesia a la que pertenecemos es el lugar ideal en donde el Buen Pastor cuida de nuestra vida como nadie más podría hacerlo.

 

Recorramos juntos esta serie devocional para descubrir que la victoria de Cristo puede llenarnos de provisiones para esta jornada de prueba. El anticipado regreso de Cristo te infundirá gozo; Dios quiere darnos paciencia, y santidad, en medio del sufrimiento, para que no dejemos de ser la fuerza redentora del mundo.

 

“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Pedro 5:10-11