SIERVOS OBEDIENTES PARA UN MINISTERIO EFICIENTE



DEVOCIONAL 17

“Hijos, obedeced a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.”

Efesios 6: 1-4

 

La obediencia es primordial en la vida de todo cristiano y de todo siervo de Dios.

 

  • Es parte de nuestro testimonio.
  • Es una muestra de sumisión y respeto delante de Dios.
  • Es una muestra de amor.
  • Es la forma en la que Dios nos puede bendecir.

 

Jesús es para nosotros el ejemplo perfecto de obediencia que debemos seguir. En filipenses 2:7-11 podemos ver la obediencia que Jesús demostró hacia el Padre celestial por medio de una vida de auténtico servicio y entrega; el pasaje dice así acerca de Jesús: “…Se despojó de si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cuál Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre.”

 

Aunque Jesús, en la tierra, adoptó un esquema de hombre en forma provisional, la esencia de su ser siempre fue de obediencia gozosa. Adoptó una forma transitoria de siervo para obedecer la voz del Padre celestial. Fue un siervo obediente durante toda su vida, y luego podemos contemplar con asombro el resultado de su obediencia: Exaltado, sobre todo y sobre todos, ante su nombre majestuoso se doblará toda rodilla en los cielos, en la tierra, y aún debajo de la tierra, y toda lengua le confesará como el Señor de todo lo creado.

Lo que podemos aprender aquí es que la obediencia siempre produce el fruto agradable que Dios diseñó para cada uno de nosotros. Ahora podemos comprender que la obediencia no siempre es fácil de seguir, pero es una gran virtud que es inherente a la naturaleza de Dios mismo. Dios obedece a sus propias palabras, a sus propias promesas, a su gran fidelidad, etc. Por eso debemos buscar la obediencia con todo nuestro ser.

 

Necesitamos seguir el ejemplo de Jesús, empezando por nuestras casas. Efesios 6:1 nos dice: Hijos obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

Una vez que buscamos un carácter obediente y de servicio en nuestros propios hogares, entonces podemos servir a la Iglesia de Jesús. Dios puede usarnos poderosamente mientras cultivemos la obediencia, más y más en nuestra vida diaria.

 

Oremos para mantener una sana relación en nuestra casa con nuestros hermanos, con nuestros padres, con nuestros hijos, etc.

Oremos por aprender a obedecer a nuestros pastores y a nuestros líderes, porque ellos a su vez se someten a Cristo también.

Oremos por aprender a reconocer la voz de Dios en nuestra vida diaria, para así obedecerlo en cada decisión que tomamos.

Oremos por ser siervos eficientes en obediencia a Cristo.