SEAMOS RENOVADOS



DEVOCIONAL 14

“En cuánto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

 

Efesios 4: 22-24

 

Fuimos llamados a vivir en unión con Cristo. Esto significa que Cristo realmente puede vivir y amar por medio de ti. ¿Cómo permitimos que esto suceda? ¿Cuál es el proceso que debemos seguir para que esto ocurra? Este proceso tiene dos partes esenciales: Despojarse, y vestirse.

El apóstol Pablo nos dice: “Despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos…y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”

 

Bueno, ahí está. No podemos ponerlo de forma más simple. Despojaos de lo viejo, y vestíos de lo nuevo. Despojaos significa “desvestirte de ello”, dejarlo de lado, negarte a recibirlo, dejar de justificarlo o darle lugar en tu vida. Significa no permitir en tu corazón esas esquinas de oscuridad en las que admitimos prejuicios y excusas. Este es el primer paso, pero es solo la mitad de la imagen.

 

El otro es reconocer, como la hace Pablo, las maravillosas posibilidades de la nueva vida, del hombre nuevo.

No se trata de cumplir leyes en forma exterior, sino que Dios vaya transformando nuestra naturaleza interior. En otras palabras, Pablo nos dice: “Habiendo sido renovados en el espíritu de vuestras mentes, pónganse la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios en verdadera justicia y santidad.” Este es el cambio interior que se refleja en el exterior, es una transformación desde adentro hacia fuera. Es estar en constante comunión con Dios, hasta que entremos en una mentalidad que contenga una realidad más firme de acuerdo a la cruz de Cristo.

Esta realidad es la misma realidad de la fe, la continua renovación de la mente que solo puede realizarse por medio del Espíritu Santo que actúa poderosamente a través de nosotros para gloria y alabanza de Dios. Tengamos fe en la obra de Cristo en nosotros.

 

A veces no queremos  despojarnos del “viejo hombre”, por miedo de que seamos dejados como una cáscara vacía, hueca,  o sin mucho sentido en la vida. Pero en ese momento debemos reflexionar que el Espíritu Santo está simplemente esperando que nos despojemos de esos viejos hábitos, esos esqueletos rechinantes, para llenarnos con la abundancia de la vida verdadera, la cuál es: “la integridad de Cristo.”

 

Es alentador observar como el apóstol Pablo estaba plenamente consciente de que en la vida cristiana no es suficiente solamente con un impulso inicial. No se trata de una conversión de una vez y para siempre, sino que debemos perseverar en la decisión, en la constante vuelta hacia Dios, y que, sobre todo, nuestra mentalidad de creyentes vuelva hacia una constante renovación, hacia una constante comunión con Dios y con la iglesia.

 

El nuevo hombre es hecho a la imagen de Dios, es la vida de Dios, es la imagen de Jesucristo. Es la vida de Cristo ejecutada por medio de tu personalidad, y de tus rasgos característicos. Así que vístete de este tipo de vida disponible para ti.

Dios quiere poner en tu interior nuevas aspiraciones de amar, de padecer pacientemente, de entender, de aceptar incluso a la gente que es difícil y dura, de corregir suavemente a aquellos que necesitan corrección, de ser fiel en el tiempo difícil, todas estas aspiraciones son parte de la nueva naturaleza.

 

El comentarista bíblico Matthew Henry describe así la imagen de la perseverancia en la nueva naturaleza, la persistencia de vestirse, una y otra vez, con la justicia y la santidad de Jesús:

 

“Aquí es donde se monta la guardia para mantener el camino que se sigue para alcanzar el fin determinado de la nave (que por si solo no se mantiene), y tanto más firme tiene que estar la mano sobre el timón, más fuertes son los vientos y más frecuentes las corrientes que combaten la dirección emprendida.”

 

Pídele al Señor que renueve tus pensamientos de acuerdo a la nueva naturaleza de Cristo. Dale gracias porque él es totalmente capaz de hacer por medio de ti todas las cosas que él ha deseado hacer.