La Trascendencia del Evangelio



Lectura: Filipenses 1: 1-6

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. 

(Filipenses 1:6)

El evangelio de Jesucristo fue enviado por Dios para trascender eficazmente en la vida de cada creyente; en especial en los momentos de adversidad.  Cuando el creyente sufre, muchas veces tiende a olvidar la capacidad sobrenatural intrínseca que el evangelio de Cristo posee para restaurarle y hacerle más que vencedor sobre cualquier conflicto que esta vida arroje en el camino. 

El apóstol Pablo fue quizá el cristiano más prominente de la primera iglesia. Llevó el evangelio a todo el mundo conocido de su época, fundó muchas iglesias, y escribió gran parte del Nuevo Testamento que hoy tenemos como la Palabra de Dios. Pero también fue un cristiano de carne y hueso como nosotros. Sufrió enfermedades, pasó por tentaciones pecaminosas, soportó traiciones, difamaciones, y hasta decepción al servir a la Iglesia;  fue perseguido, estuvo preso y encadenado por servir a Dios. Es seguro que también experimentó temor, soledad, y angustia, entre muchas otras cosas. Sin embargo, nunca dejó de comunicarle a la iglesia sobre  la obra sobrenatural que el evangelio estaba obrando en su vida. Ese poder era tan real y eficaz en él, que lo llenaba de gozo, de paz,  de alabanza y de esperanza, aún estando en la prisión. 

Creo que como creyentes, cuando luchamos con la vida, muchas veces dejamos de lado el poder tan eficaz que tiene el evangelio para transformar o restaurar nuestra condición interna, hacia la vida de Cristo. A veces se olvida, otras se deja de buscar, y en otras se pasa por alto la Palabra escrita del Señor.  El evangelio significa "buenas noticias", pues cuando leemos la Biblia, ésta nos vuelve a comunicar algo bueno y nuevo de Dios para nuestro espíritu cansado.  

La carta a los filipenses fue escrita por Pablo para la Iglesia. Es para nuestra comunidad de creyentes también. Es para estos tiempos tan difíciles. Es para que logremos dimensionar nuevamente la eficacia del evangelio, y aplicarlo a nuestra vida. Es para seguir trabajando y participando con gozo en el avance del mismo evangelio a través de la Iglesia. 

La trascendencia del evangelio de Jesucristo no es de carácter individual. La carta a los filipenses nos enseña que el evangelio se hace eficaz cuando participamos de la Iglesia; pues como Pablo escribió, "el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." (Filipenses 1:6). La buena obra es en "vosotros", es decir, en los creyentes como comunidad de fe. 

Por esta razón, aunque la Iglesia implique mucha complejidad, a veces conflicto, o desgaste físico y emocional, vale la pena persistir; porque el evangelio que predicamos es tan trascendental que seguirá obrando poderosa y eficazmente en nuestros corazones, hasta el día en que Cristo aparezca de nuevo al mundo para levantarnos como su Iglesia. El evangelio es lo que nos hace volver al gozo de Cristo, a pesar de las dificultades. 

A través de esta serie devocional descubriremos cómo experimentar el gozo sobrenatural y restaurador que Cristo derrama como un torrente de buenas nuevas sobre el creyente en la Iglesia, aún en medio de cualquier conflicto.